El cine te avisa de lo que te da pánico en la oficina


En la mayoría de las ocasiones cuando nos enfrentamos a un conflicto, sea cual sea su origen o carácter, terminamos hablando de miedo. ¿Cómo sería el mundo si no existiera esta palabra? Muy distinto, pero ni mucho menos mejor del que tenemos ahora. Incluso, se podría decir que terminaría siendo triste, desmotivador y aburrido. Todas las emociones son necesarias, y eso es algo que tenemos asumido.

El miedo es de las pocas sensaciones que se podrían aplicar a cualquier faceta de nuestra vida. No dista demasiado un tipo de miedo de otro, suelen radicar en un mismo origen. Se podría hasta decir que existe un miedo universal que engloba a todos. Y éste es el miedo a no ser felices. A partir de aquí los caminos se separan formando temores y barreras que nos impiden desarrollarnos como personas y profesionales.

Por eso, como ocurre en la vida, reflejamos esos miedos en la gran pantalla. El cine nos enseña sus mayores temores que son los que nosotros le reflejamos a él. Nos pasamos gran parte de nuestra vida trabajando, de modo que los miedos personales se podrían aplicar perfectamente a lo que nos enfrentamos en la oficina: miedo a no ser aceptado, miedo a no estar a la altura de las circunstancias, miedo a equivocarse, miedo a no cerrar un acuerdo, miedo a perder —o a no ganar,.. Un sinfín de lados oscuros muy semejantes a nuestra vida personal.

Esta vez proponemos una serie miedos que el séptimo arte nos enseña en cada una de sus películas. Los temores que esconde la gran pantalla en cada generación son los mismos que oculta cada rincón de la oficina.

Miedo a nosotros mismos. Si no confiamos en nuestra propia naturaleza, en nuestro propio criterio no daremos un solo paso con el que avancemos. Las filmografías están repletas de este tipo de temores. Miedo a encontrarse con el ‘yo’ que no me gusta. El cine juega con el doble papel del ser humano: uno sociable y ético, moldeable para adaptarse a la sociedad; pero otro rol dominado por nuestros instintos más ocultos. Vivimos en una sociedad que nos pide autocontrol, como lo hacen también los valores que forman las culturas de las empresas. Existen muchas situaciones a lo largo de nuestra carrera profesional que serían la excusa perfecta para enseñar nuestra parte más animal, pero que sin embargo resolvemos con un diálogo diplomático.

El cine lo expresa en El club de la lucha (1999) o La Misión (1986).

Miedo al final. El cine suele ser un gran experto reflejando este tipo de temor. Muchas veces lo hacer expresando su pánico al final del mundo. Suele ser un tema muy de actualidad que sale a relucir en cada debate sobre el cambio climático. Se trata de una de las mayores alarmas sociales. Por culpa del hombre o de la naturaleza en sí misma, ¿el mundo es susceptible de agotarse? ¿Lo es también el trabajo? Miedo al final es, sin duda, uno de los temores que más inducen a la reflexión. Desde una perspectiva laboral, nos puede dar pánico no salir elegidos de un proceso de selección, ser despedidos o simplemente rechazados. ¿Se termina todo aquí? No. Al final, Darwin nos pone a todos firme. Triunfa el que se adapta a los cambios, el que sabe cómo sacarles provecho, el que evoluciona.

El cine lo expresa en La carretera (2009) o en Bestias del sur salvaje (2012).

Miedo a la angustia del aislamiento. El ser humano está hecho para vivir en sociedad. Sólo es débil. Así de crudo. Por eso, cuando trabajamos en un equipo siempre tenemos escondido el temor a ser aceptados. Unos en mayor dosis que otros. Un tipo de temor que también relacionamos con las inseguridades que desprendemos de nosotros mismos. El Resplandor (1980) refleja a la perfección. ¿Qué ocurre cuando nos aislamos? Que somos susceptibles de exteriorizar nuestro lado más oscuro. Y quizás sea eso lo que más pánico nos dé. No nos aceptamos y terminamos por tenerle un miedo atroz a la soledad. Psicológicamente el estado de aislamiento puede minar a una persona hasta llevarla a la depresión o la psicosis en la que se inventan mundos paralelos.

El cine lo expresa en Cube (1997) o en El Resplandor (1980).

Miedo a la incivilizada muchedumbre. Cuando el individuo actúa según le dirige la gran masa, es mejor no fiarse demasiado. Muchas personas, de forma inconsciente, adoptan el papel del pensamiento único, y éste no es otro que el de la masa. Precisamente, el miedo a no ser aceptados provoca que terminemos opinemos como el resto. Y esto es gran virus para las empresas. ¿Cuántas reuniones malgastadas por en las que no se dice nada inteligente por el interés de la armonía general? La masa convierte al ser humano en irracional. Concepto que el cine aplica muy bien en forma de zombi: un individuo alienado que se mueve en manada y que carece de límites.

El cine lo expresa en 28 días después (2002) o La jauría humana (1966).

Miedo a lo diferente. Como personas de costumbres, en nuestra naturaleza está el vivir de la ratina. Otra cosa es que nos guste. Al ser humano le incomodan los cambios, cuya explicación podría estar en la pérdida de control. De modo que lo extraño nos provoca recelo y no es otra cosa que miedo a lo que no dominamos, a que nos cambie la estabilidad conseguida —ya sea para mejor o no. El cine más clásico solía representar este miedo en la figura del extranjero o extraterrestre. La gestión del cambio en muchas empresas es una asignatura pendiente. Esto sucede por ese temor a dar el paso a la transformación. Y como decía anteriormente Darwin, la clave está en la adaptación al cambio, que no es otra cosa que cambiar para adaptarnos.

El cine lo expresa en Abyss (1989) o Alien: el octavo pasajero (1979).

El éxito no es un destino, sino un camino


¿Cuántas veces hemos escuchado eso de «logra o alcanza el éxito»? Frases como «estas son las claves principales para perseguir el éxito». Pues bien, ya le podemos decir adiós a este tipo de verbos —lograr, alcanzar o perseguir.

Es cierto que el significado del éxito puede llegar a ser bastante ambiguo, pero lo que seguro está más claro es que el éxito no es un destino que lograr, alcanzar o perseguir, el éxito es el viaje que se disfruta mientras uno hace lo que más le apasiona. Y eso es con lo que deberíamos quedarnos todos cuando pensamos en las formas para alcanzar ese estado. Porque al fin y al cabo, es eso: un estado.

Persiguiendo éxito, encontrarás frustración

Cuando interiorizamos la concepción de que el éxito es una meta que alcanzar, en realidad estamos haciendo lo siguiente. Por un lado, aplazamos continuamente su estado. Es como si siempre estuviéramos persiguiéndolo y fuera esa nuestra función en el mundo: alcanzar el éxito. Y por otro lado, cuando nos consideramos que los hemos logrado, no preguntamos «¿y ahora qué?» Precisamente por eso, porque nuestra labor se centraba en perseguirlo. Una vez alcanzado, carece de sentido. Lo que nos lleva a hundirnos en una enorme frustración.

«Hacer planes de futuro está exclusivamente reservado para aquellos que son capaces de vivir por completo en el presente», decía el filósofo, escritor y sacerdote Alan Watts a comienzos del siglo pasado.

De simpleza en simpleza

Otra de las mayores frustraciones que sufre un perseguidor de éxito es precisamente no alcanzar esas metas, en contraposición con el vacío de llegar al destino. ¿Cuántas veces nos han repetido eso de marcarse objetivos cortos y realizables? El realismo es uno de los ingredientes básicos para toda persona que encuentra el viaje del éxito —que no hacia el éxito.

Cuando vinculamos la felicidad a la consecución de objetivos a largo plazo y durante todo el camino, no sólo no disfrutamos, sino que además generamos sentimientos que nos distanciarán de la meta. En definitiva, nos frustramos. Precisamente, el éxito no está en complejas ecuaciones que casi nunca se cumplen, sino en pasos simples. El reto está en encontrar la simplicidad de todas las cosas. Y así, de simpleza en simpleza, y sin saber cómo, seremos exitosos.

Y es que si asociamos nuestra felicidad al cumplimiento de una docena de metas, parece más difícil que si la entendemos como algo sencillo y cotidiano, donde ocurra lo que ocurra, nuestra ecuación genera un resultado positivo.

No es lo que me sucede, sino lo que me digo de lo que me sucede

Hay cosas que siempre escapan de nuestro control, por eso la única forma de enfrentarse a ella, es aliándonos a ellas. Y esto lo podemos conseguir cuando sacamos lo positivo de los sucesos. Una manera es controlar el diálogo con nosotros mismos. De esta manera las cosas nos afectarán menos y estamos practicando la gran aliada del viaje del éxito: inteligencia emocional. Con ella, nos alejamos de pensamientos negativos que sólo generará más y más negatividad. Y es que cuando nos centramos en problemas, tendemos a tener más problemas. Por eso, al centrarnos en posibilidades, tenderemos a tener más posibilidades de éxito. No hay mayor simpleza que esta.

Durante el viaje, siempre recuerda que estar en el camino ya es un éxito que debemos celebrar.

El poder de sentirnos vulnerables en la empresa


Siempre seremos vulnerables. Es el significado intrínseco de vivir. «Estoy muy agradecida por sentirme vulnerable, porque implica que estoy viva», explica la socióloga estadounidense René Brown.

Nos han enseñado desde niños que ser vulnerables es malo y que con el tiempo vamos dejando de serlo. Mentira. Ni es malo, ni dejamos de serlo. De hecho, el ejemplo de este vídeo viral explica muy bien cómo debemos educar para enfrentarnos a esa vulnerabilidad. Pero, ¿por qué aún se sigue haciendo? ¿Es porque nos hace sentir peores, personas sin valía? Todo se queda reducido a una sola palabra: miedo. Y éste deriva en complejos.

No siempre tenemos o hallamos las soluciones a nuestros conflictos. Por eso, el auténtico valor es aquel que nos dota de coraje para aceptar que somos imperfectos. Ser compasivos, amables e indulgentes con nosotros mismos es una virtud que debemos aprender y reeducar cada día.

La vulnerabilidad crea vergüenza y miedo a no ser aceptados y a ser criticados por los demás. Pero si aceptamos nuestra vulnerabilidad estaremos desarrollando nuestra cualidad de empatizar con los demás, así como nuestras fortalezas.

Ser vulnerables y, sobre todo, saber que lo somos es el motor que nos impulsa para luchar cada día, para convertirnos en una idea imperfecta de súper héroes, porque queremos acabar con esa debilidad que nos aterra. Al fin y al cabo, el ejercicio se basa en ponernos a prueba a nosotros mismos.

Puede ser cierto que el mensaje que nos debemos transmitir unos a otros es «abandona esa vulnerabilidad, hazte fuerte, porque sólo así podrás avanzar». En efecto. Sólo si lo utilizamos con este fin, siendo conscientes y aceptando nuestra imperfección. Captamos ese mensaje porque tenemos miedo a ser débiles. Pero es ése miedo el que nos impulsa a transformarlo en ventajas, ya sean profesionales o personales.

Todo esto podría recordar al Análisis Transaccional de Eric Berne, el cual nos ayudará a comprender por qué actuamos y nos comportamos de este modo. Berne diferenciaba seis drivers o impulsores de la personalidad que debemos cuidar y gestionar a diario. ¿Con cuál de ellos te sientes más identificado? Ésa será la debilidad que más necesitas reforzar.

Sé fuerte: «Llorar es de mujeres», «si cedes te comen», «¡hay que conseguirlo como sea!», «esto lo hago mejor solo».

Sé perfecto: «O lo hago como es debido o no lo hago», «las cosas se han de hacer bien, cueste lo que cueste», «lo importante es que esté bien hecho».

Date prisa: «Date prisa!», «¡si no eres rápido nunca conseguirás nada en esta vida», «¡siempre te tenemos que esperar», «hazlo ya y hazlo rápido».

Complace: «No seas egoísta, primero piensa en lo demás», «si no eres bueno, irás al infierno», «si digo esto, ¿le sentará bien?», «no voy a actuar así porque no estaría bien visto».

Esfuérzate: «En esta vida lo que no cuesta esfuerzo, no merece la pena», «no lo conseguirás, pero inténtalo», «trabaja duro y no te preocupes por nada más», «lo importante en la vida es no dejar de esforzarte nunca por salir hacia delante».

Ten cuidado: «Ojo, ¡no te fíes!», «antes de actuar, piénsalo dos veces», «¡fíjate antes de hacer las cosas». Aquí no sólo hay indecisión, hay también reproche: «ves, ¡ya te lo decía yo!».

Recuerda que relacionarte con personas adecuadas que compensen y equilibren estos miedos te ayudará a ir hacia delante y convertir tus debilidades en fortalezas. Y es que, cuando una persona resuelve un defecto se convierte en una cualidad muy positiva. Ha experimentado el poder de la transformación y eso, sin duda, le hace ser un poco más super héroe.

La amenaza de Abilene


En una calurosa tarde de verano en Coleman, una familia se encuentra jugando a las cartas en la terraza. El patriarca cree al grupo le gustaría salir, así que propone un viaje a Abilene. Su esposa, de inmediato, responde que es una gran idea. El suegro, a pesar de que sabe que el camino es largo, no quiere mostrar disconformidad con el grupo y acepta ir al viaje. La suegra, dadas las circunstancias, afirma inmediatamente:

—«Por supuesto, hace mucho que no voy a Abilene.»

El camino es largo, caluroso y la comida es desagradable. Cuando vuelven a casa, el patriarca dice:

—«Fue un gran viaje, ¿no?»

La suegra es la primera en confesarse. Responde que en realidad no quería ir, pero que aceptó porque el resto del grupo estaba emocionado. Pronto descubren que ninguno de los cuatro tenía especial ganas por ir a Abilene y que por la misma razón aceptaron la propuesta. De modo, que todos fueron a un viaje al que, en realidad, nadie quería ir.

Esta historia la propuso Jerry B. Harvey, de la Universidad de George Washington, en su libro de 1974 The Abilene Paradox and other Meditations on Management. El ejemplo de la familia de Coleman, está muy presente en el mundo de la sociología y la empresa. Se utiliza para explicar por qué los grupos de personas suelen tomar decisiones desacertadas, cuando en realidad ninguno de los miembros está de acuerdo.

¿Por qué nos comportamos así entonces? Este efecto conocido como la paradoja de Abilene ocurre mucho en las compañías donde un grupo de personas deben tomar una decisión que condiciona al resto, o en el momento de diseñar la cultura corporativa. Muchos directivos cometen el error de agradar. Al fin y al cabo, «todo sea por preservar la armonía del grupo y no dar la nota». A pesar de que el resultado final resulte claramente insatisfactorio.

El pensamiento en grupo presiona a sus miembros para tomar decisiones con las que no están de acuerdo. Lo curioso de esto, es que cada individuo es consciente de que está errando con sus acciones pero aun así lo hace. Aquí es donde se distingue a un buen directivo, a pesar de que normalmente todos se hayan visto forzados en algún momento a dejarse llevar por la dichosa paradoja de Abilene.

El psicólogo Irving Janis, de la Universidad de Yale, estaba de acuerdo con esta teoría y analizó varios grupos políticos norteamericanos y su impacto en el ataque a Pearl Harbor, entre otros acontecimientos históricos. En sus estudios descubrió que en estos casos se había buscado la conformidad dominada por el pensamiento en grupo. La presión y rapidez para tomar una decisión son los motivos más habituales por los que se comete este error, tan incorporado en nuestra vida diaria.

¿Te ha pasado? ¿Has ido alguna vez a Abilene?

Practica con estos acertijos el pensamiento lateral


Existen muchas perspectivas para afrontar los problemas. Las cosas no sólo tienen una cara. Y eso es lo que se potencia precisamente con el pensamiento lateral. Lo que más se valora en estas ocasiones es ser capaz de encontrar soluciones gracias a caminos alternativos. De hecho, cada vez son más las empresas que prefieren personas disruptivas, flexibles e innovadoras en sus equipos de trabajo. Estos profesionales resuelven los problemas cuando todo indica que no hay respuesta o saben cuándo cambiar las cosas.

Por suerte, se puede potenciar esta menara de afrontar realidad. El pensamiento lateral es el conjunto de técnicas que se emplean para generar ideas creativas pero organizadas y siempre encaminadas a problemas o conceptos que tenemos en mente. Es lo contrario al pensamiento lógico. Estamos acostumbrados a ir resolviendo paso a paso y de forma directa cada problema, pero con el pensamiento lateral buscamos potenciar la perspicacia, creatividad y el ingenio. A largo plazo, se ampliará nuestra capacidad resolutiva, ejercitaremos nuestra habilidad para ver las cosas bajo todos los prismas que podamos fabricar.

En definitiva, todo se basa en el tratamiento de la información. Y es que según la definición del pensamiento lateral, las ideas parten desde nuestro interior, y no surgen gracias a elementos externos. Gracias a la reestructuración de la información disponible mediante la perspicacia y agudeza, obtendremos soluciones mucho más innovadoras y sobre todo útiles. Ya no existen barreras en este proceso.

Sin embargo, el objetivo del pensamiento lateral no es elaborar ideas correctas como puede entenderse así. Su función es la de generar un gran número de ideas, que luego se examinarán y valorarán. Con este aplazamiento del juicio crítico se aplaza la condena de las ideas que por prejuicios pueden ser inadecuadas. Y es que el aplazamiento del enjuiciar da como resultado una de las mejores ventajas de este tipo de técnicas creativas: las ideas sobreviven.

Este concepto tan característico fue acuñado por Edward de Bono, en su libro New Think: The Use of Lateral Thinking (1967). A él debemos su definición y desarrollo teórico. Por su parte, el británico Paul Sloane recoge en algunos ejercicios de pensamiento lateral para ponernos manos a la obra y dar rienda suelta a nuestra creatividad. Un buen plan para esta tarde de lunes no lectivo para unos pero víspera de fiesta para todos.

Fácil: el hombre en el ascensor

Para comenzar, he aquí uno de los más viejos y conocidos problemas de pensamiento lateral. Dice así: Un hombre vive en el décimo piso de un edificio. Cada día toma el ascensor hasta la planta baja para dirigirse al trabajo o ir de compras. Cuando regresa, siempre sube en el ascensor hasta el séptimo piso y luego por la escalera los restantes tres pisos hasta su apartamento en el décimo. ¿Por qué lo hace?

Moderado: agua y vino

Sobre la mesa hay dos vasos. Uno contiene agua y el otro vino. Ambos contienen exactamente el mismo volumen de líquido. Si se toma una cucharada de agua del vaso correspondiente y se la vierte en el vaso de vino, y luego se toma una cucharada del vaso de vino y se la vierte en el de agua, ambos líquidos quedan contaminados. Pero, ¿cuál es el más contaminado? ¿Contiene el agua una mayor proporción de vino que el vino de agua o es al revés?

Difícil: muerte en el prado

Un hombre yace muerto en un prado. Cerca de él hay un paquete cerrado. No hay ninguna otra criatura en el prado. ¿Cómo murió?

Hombre en el bar

Por su brevedad, simplicidad y dificultad, este acertijo tiene algunos méritos para ser considerado el mejor acertijo de pensamiento lateral de todos los tiempos.

Un hombre entró en un bar y solicitó al camarero un vaso de agua. Nunca antes se habían encontrado. El cantinero sacó un arma de debajo del mostrador y apuntó al hombre. El hombre dijo: «Gracias» y se fue. ¿Por qué?

Soluciones.

Por ahí se sale de nuestra zona de confort


Seguridad, comodidad, miedo o, incluso, pereza son los ingredientes que podemos encontrar en nuestra zona de confort. La rutina de unos hábitos que conocemos nos trasmiten esa estabilidad que no tiene por qué significar bienestar. Sólo cuando ponemos un pie fuera de nuestra zona de confort es cuando nos damos cuenta de que algo ocurre por allí que puede ser mejor que lo hay aquí dentro.

Durante la vida vamos avanzando con nuestro pasado y presente a cuestas, pero desconocemos lo que ocurrirá en el futuro, cuya incógnita también puede perseguirnos. Podemos descubrir lo que no nos gusta y si hay suerte sabemos lo que queremos. Mientras, que del pasado obtenemos nuestros valores y principios más primarios como pueden ser todo aquello que nos han inculcado desde niños: trabajo duro y sacrificio. Pero no tanto, habremos aprendido uno de los factores principales para cualquier carrera profesional: seguridad en nosotros mismos.

Sin seguridad y valentía nuestros sueños se quedarán en la parcela de las dudas y escepticismos de las personas que no quieren que avancemos. Por eso, lo primero que hay que hacer para romper con las paredes de la zona de confort es soñar. Descubrir qué queremos, qué nos hace felices. Después ponerle fecha de caducidad y trabajar duro para alcanzar la salida.

La zona de confort está compuesta por las actitudes, habilidades, comportamientos y conocimientos de cada uno. Cuando salimos, el primer peldaño que nos encontramos es el de las experiencias y aprendizajes que vamos adquiriendo ya sea en clases, viajes a países desconocidos, nuevas sensaciones, entornos donde conocer a nuevos clientes o conocer nuevas culturas. Una vez sobrepasamos la observación y testeamos cada nueva experiencia, nos topamos con el temido pánico. Esta parcela es sensible a escuchar frases como: ‘No salgas, puede ocurrirte esta u otra desgracia; es terrible’. Normalmente, serán voces que provienen de los que nunca han salido. Simplemente las dejaremos a un lado y pasaremos a la zona mágica, donde no sabemos lo que ocurrirá. Puede salir mal pero puede salir extraordinariamente bien – que es lo que suele suceder. En el primer caso, no hay problema. Siempre existirá la zona de confort, de la que provenimos. Ésta no desaparecerá como esos de las voces creen. Es más, la zona de confort se amplia, ya que siempre se suma.

Se produce entonces una batalla entre nuestras emociones más primitivas y la tensión creativa de la que se puede alimentar ese futuro. Se ponen en conflicto los miedos y la motivación. Miedo al qué dirán, al ridículo, a la vergüenza, … No se trata de tener miedo a lo desconocido, sino de perder lo que tienes, o incluso, lo que eres.

Uno mismo es el protagonista de su vida. Lo que no decida uno mismo, lo harán otros por él. Al crecer tu autoestima, ésta te dará una nueva visión llena de oportunidades de las que hay que aprender. Por lo que nada más salir del cascarón es normal sentirse algo pequeño, pero a la vez muy grande por dar el paso. Eso llamará a la seguridad en uno mismo y por tanto a una mayor autoestima. Entre todo lo que aprendas, podrás elegir mejor cuantas más opciones tengas. Además, es importante preguntarse porqué alcanzas ese sueño, qué hay detrás de él para avanzar cada vez más convencido y seguro. Con cada paso, iremos despidiéndonos de los prejuicios que nos delimitan. Será el momento de sentir el placer de perseguir nuestros sueños, en la zona de magia, donde todo pede ocurrir. Una sensación que en ocasiones, y sobre todo al principio, nos hará sentirnos algo vulnerables. Y es normal porque es arriesgado, pero no importa. Somos humanos y no paramos de aprender y de equivocarnos.

Una vez descubras lo que hay fuera, quizás sea necesario que vuelvas cuantas veces quieras a la zona de confort para hacerte con algunos recursos o talentos que todas las personas tenemos. Con ellos, nos sentiremos más fuertes antes esas incomodidades que trae consigo el riesgo. Para tu camino descubriendo nuevos horizontes ten presentes: un plan estratégico, perseverancia y positivismo. Lo demás, vendrá rodado.

Son muchas las veces que salimos de nuestra zona de confort casi sin darnos cuenta. Hacemos ‘microincursiones’ en zonas nuevas que no nos suponen dolor. Algunos ejemplos pueden ser cambiarse de casa, tener un hijo, cambiar de trabajo, decir no a alguien o algo, comenzar clases de idiomas exóticos y una larga lista de la que sin quererlo estamos expandiendo nuestra zona de confort.

«El directivo debe ser más comunicativo e incrementar su visibilidad on-line»


Juan Carlos Lozano es CEO de la Red Profesional de Directivos DIR&GE y presidente de la Asociación Nacional de Gamificación ANAGAM.

DIR&GE es uno de los mayores puntos de encuentro internacionales formado en exclusiva por profesionales en puestos de decisión en sus organizaciones y enfocado al incremento de las oportunidades de negocio, las relaciones institucionales, el intercambio de conocimiento y el desarrollo profesional.

Mientras que ANAGAM es el punto de encuentro de todos aquellos profesionales, empresas, investigadores y docentes interesados en el valor y las infinitas posibilidades de la Gamification, y otras nuevas herramientas y tendencias de la sociedad digital.

Además, Juan Carlos Lozano es coach profesional especializado en liderazgo y equipos de trabajo, así como en el refuerzo de la imagen y reputación del directivo.

Es el punto de encuentro de todos aquellos profesionales, empresas, investigadores y docentes interesados en el valor y las infinitas posibilidades  de la Gamification y  otras nuevas herramientas y tendencias de la sociedad digital. – See more at: http://asociaciongamificacion.com/#sthash.OfP7LXZ1.dpuf
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¿Qué tipo de oportunidades podemos encontrar en DIR&GE? ¿Cuál es su característica diferenciadora con otros entornos online?

DIR&GE es un espacio segmentado para directivos, un punto de encuentro que permite incrementar de forma cualitativa tu red de contactos, intercambiar visiones, realizar operaciones de negocio o alianzas estratégicas.

Para ello los managers cuentan con una completa plataforma on-line y encuentros profesionales presenciales que DIR&GE organiza para el entorno directivo. Esta combinación ON&OFF es una de las principales características diferenciadoras de DIR&GE y uno de los aspectos que más valor aporta a los miles de directivos que la integran.

¿Cuál cree que es el factor que determina que alguien tiene capacidad de liderazgo?

Su capacidad de motivar y apasionar. Un líder debe ser motor y punta de lanza de su organización, pero es clave que lidere junto a su equipo, construyendo conjuntamente los resultados de la compañía. La nueva generación de profesionales espera de sus managers una firme creencia en el proyecto empresarial y en los objetivos a perseguir, que sean un modelo y el fiel reflejo de los valores de la compañía, capaces de trasladarlos a todos los niveles de la organización, creando una cultura única y cohesionada.

Los tres pasos principales antes de tomar una buena decisión son…

En primer lugar aprendizaje. No sólo basado en la experiencia, si no en la incesante búsqueda de ampliar el conocimiento sobre el propio mercado y las tendencias. En segundo lugar, visión global. No siempre la primera decisión que nos sobreviene es la más acertada, es fundamental tener en cuenta otros aspectos que a primera vista no son tan manifiestos o no parecen tan relevantes. A menudo las malas decisiones son fruto de una reflexión precipitada. Por último, la propia toma de decisión. En muchas ocasiones la seguridad de que la decisión es la acertada es mínima, por lo que con frecuencia, es necesario tomar la decisión y esperar que los resultados sean los que prevemos, con una razonable tolerancia a las desviaciones.

Las decisiones son parte de nuestra vida y de las que toma un directivo, además, dependen muchas personas. ¿Cuál es el secreto para reducir al máximo las opciones de equivocarse?

La pregunta no es sencilla. La posibilidad de equivocarse siempre está ahí, pero lo más importante es no tener miedo a tomar decisiones. Día a día nos enfrentamos a situaciones nuevas para las que no estamos preparados, y deberemos valorar las posibles alternativas de una decisión pensando en la que puede aportar mejores resultados y actuar.

¿En qué consiste la metodología Coaching Cooperativo?

El Coaching Cooperativo es un medio, una estrategia para obtener los mejores resultados de los equipos en global y de cada uno de sus componentes en particular. Es una metodología que utiliza herramientas de diferentes tipologías de entrenamiento y desarrollo personal y profesional, en el que partiendo del individuo o grupo y de un trabajo cooperativo, se obtiene el mejor desempeño y resultados posibles.

Según su experiencia, orientada a puestos de dirección, ¿cuáles son los puntos más débiles que un directivo debe reforzar?

Pienso que es muy importante que el directivo tome conciencia de la necesidad de dedicar tiempo a su propio de desarrollo y conocimiento. Estar al día y conocer la visión de otros managers es muy enriquecedor, y éste creo que es uno de los aspectos clave de la propuesta de valor de DIR&GE: la compartición de conocimiento en un espacio homogéneo en responsabilidad y cargo.

Otra tarea pendiente es que el directivo le otorgue a su reputación la importancia que se merece, siendo más comunicativo e incrementando su visibilidad en los espacios 2.0. Los stakeholders de una organización, esperan de los managers ese grado de comunicación, ese acercamiento a través de las actuales herramientas y canales que internet pone a nuestra disposición, el directivo debe estar donde están sus clientes, empleados, partners e inversores… casi todos ellos ya están on-line…

¿Cuál es la clave para conseguir una buena imagen corporativa?

Primero tener claro los objetivos que persigue la compañía, y a partir de ahí crear una eficaz estrategia de comunicación de los mismos a todos los niveles. El siguiente punto es la identificación de toda la organización con esos objetivos y que el rumbo corporativo esté totalmente orientado a alcanzarlos. Por ello es imprescindible contar con el equipo, y que éste sea el mejor embajador de la compañía. Si somos capaces de conseguirlo, podremos atender mejor a nuestros clientes y estaremos en disposición de estar a la altura de sus expectativas, escuchándoles y respondiéndoles, ante cualquier situación tanto positiva como negativa. Un discurso coherente, una compañía transparente y comunicativa, una propuesta de valor diferencial y la respuesta a las necesidades de los clientes a través de la creación de experiencias únicas, son algunos de los factores que ayudan a las compañías a mantener una buena imagen y reputación a largo plazo.

¿Qué herramientas necesita un CEO para lograr una buena reputación de su organización?

En primer lugar, tener un buen equipo de comunicación y confiar en él. Es clave que este equipo sepa transmitir los valores y acciones de la organización a través de los diferentes canales de comunicación, entendiendo bien cada uno de ellos para utilizarlos de forma productiva y eficaz. También es estratégico que no sólo se cree una estrategia de comunicación de la compañía, sino también la del propio manager, para que comunique de forma alineada con la organización.

El primer paso para corregir un error de imagen o reputación empresarial es…

Afrontar las cosas de cara. Pienso que lo más acertado si se ha cometido un error, es comunicarlo abiertamente. La retórica o las excusas suelen ser malas compañeras ante una crisis de imagen, ya que no son duraderas, es mejor si algo no se ha hecho bien pedir disculpas y tratar de corregirlo y evitar que vuelva a reproducirse. Nuestros clientes o la mayoría de ellos (seguramente los que interesan) estarán dispuestos a olvidarlo si lo reconocemos con humildad y respeto.

¿Qué tipo de Coaching prefiere desarrollar más: personal, de equipo o grupal, para líderes, etc.?

Mi trayectoria como coach ha estado principalmente orientada a líderes y equipos directivos, quizás también porque pienso que es donde mi visión y experiencia puede aportar más valor. Es algo único ver como un manager crece y evoluciona, supera sus limitaciones y es capaz de alcanzar resultados excepcionales. Trabajar con equipos tiene como eje central la cooperación, algo en lo que creo firmemente, por la comunión de las diferentes trayectorias y personalidades de sus integrantes. Es muy satisfactorio, tanto para el grupo como para el coach, observar hasta donde pueden llegar trabajando juntos.

¿Qué mensaje daría al directivo novato, que se enfrenta por primera vez a liderar un equipo de trabajo?

Le animaría a practicar la empatía asertiva, es decir, empatizar con cada uno de los integrantes del equipo pero de forma productiva y enfocada a resultados. Muchas veces se entiende la empatía como la interiorización de los sentimientos, necesidades o problemas del otro, lo que nos lleva a proyectos que no se terminan o que fracasan por la nula entrega o motivación del equipo. La empatía asertiva consiste en entender a la otra persona y ponerse a su lado para andar juntos en la dirección correcta, superando los obstáculos y alcanzando los resultados empresariales fijados.

 

«El uso de técnicas de negociación específicas genera desconfianza en el cliente»


Felipe García Rey se define como un apasionado del mundo del desarrollo personal y está especializado en contribuir al desarrollo de habilidades comerciales, tanto para personas individuales como para equipos, a través de la formación experiencial, el seguimiento personalizado y la motivación transformadora.

Es coach profesional y además, es uno de los primeros profesionales acreditados en España para el uso de dinámicas de alto impacto y Firewalking por el Firewalking Institute of Research and Education.

También, es miembro de AECOP (Asociación Española de Coaching y Consultoría de Procesos), NMSBA (Neuromarketing Science & Business Association), ASNIE (Asociación Nacional de Inteligencia Emocional ) y mentor de la FUNDACIÓN BARRIÉ y de TALENTOUS.

Durante la entrevista, nos describe prácticas tan interesantes como las dinámicas de alto impacto que realiza y nos explica, entre otras cosas, que sólo el 5% por ciento de los miedos que tenemos en nuestra cabeza llegan a suceder, y que el 95% son los que nos paralizan a lo largo de nuestra vida.

¿Cómo definiría el talento? ¿Hay diferentes tipos de talento en función de las personas?

El talento antiguamente era una moneda griega que por sí sola tenía un valor determinado. Esto aplicado en las personas ocurre lo mismo que esa moneda. Todo el mundo tiene un talento, un valor. Puede tener uno o varios, que con el tiempo pueden llegar a desarrollarse en su totalidad, parcialmente o no se desarrollarse. Por tanto, el talento es un conjunto de cualidades que todos y cada uno de nosotros ya tenemos.

Cada persona es un mundo. Puede tener diversos talentos. Históricamente se nos ha enseñado a desarrollar unos talentos determinados. Ahora hay personas que dan permisos para desarrollar algunos talentos gracias los cuales viven de ello.

¿Cómo puede influir el coach en el nivel de ventas de una empresa?

Un coach es una persona que ayuda a descubrir y a tomar conciencia sobre cierta información la cual ayuda a alcanzar un objetivo. Aplicado a las ventas, contribuye a desarrollar habilidades que por extensión logra un mayor impacto en las relaciones comerciales con los clientes.

¿Qué carencias suele encontrar en las empresas en la gestión de los equipos comerciales?

En los últimos años llevo viendo que existen dos principales. Una de ellas, es que hay una falta de liderazgo claro, un referente para los equipos. Un equipo no deja de ser un conjunto de personas con un objetivo claro. Cuando hay una persona que gestiona ese equipo, tiene que ser un ejemplo a seguir. Lo que comúnmente se llama líder. No necesariamente un jefe es un líder o un líder es un jefe.

Y la segunda carencia, puede la de establecer el foco en el producto y no en la persona, que puede ser tanto el comercial como el cliente. La cual se puede haber dado más por la crisis o la época que estamos viviendo. Me suelen contar mis clientes que por ejemplo, hace cinco años que no forman a sus comerciales en las habilidades tan básicas como empatía, saber escuchar, desarrollar una confianza duradera, pero que la formación técnica es trimestral. Esto genera que los propios comerciales se desmotiven. ¿Qué pasa con las personas? Todo esto impacta en baja motivación, inseguridad, etc.

Muchos comerciales pueden sentir un alto nivel de presión para cerrar ventas, ¿cómo gestiona ese estrés?

Es un punto clave en el mundo de las ventas. Se nos han enseñado a establecer las ventas con técnicas de negociación especificas. No solo no funciona sino que es contraproducente. Durante el proceso de negociación, el cliente piensa: “¿Qué técnica está aplicándome?” Esto genera desconfianza. Gracias al acceso de información, el cliente conoce esas mismas técnicas. Por eso cuando las detecta no va a hacer negocios.

Si buscas en Google “formación en negociación” aparecen 17 millones de resultados, pero si buscamos por la “venta consultiva”, hay unos 150.000. La venta no es solo cerrar o negociar sino conocer al cliente, sus necesidades. Cuando pasas por alto todo esto el nivel de presión para ambas partes, cliente y comercial, es muy alto. Si se conocen las demás fases del proceso de venta, el nivel de estrés se reduce considerablemente. Estamos tratando con personas no con maquinas. Hay que volver a lo básico, el aspecto humano en el que también cada uno tiene sus intereses.

¿De qué manera influye la inteligencia emocional de los empleados en los resultados finales de las compañías?

Tomando que somos personas, la inteligencia emocional es básica. Daniel Goleman, es un referente en esto. Es el precursor de la actual Inteligencia Emocional. Las emociones tienen un impacto de hasta el 25% de los resultados de una empresa. ¿Qué pasa si el compromiso de un empleado con su empresa, su actitud, sus ganas de ir a trabajar es alto? Seguramente su rendimiento será mucho mayor. Por extensión el resultado de la compañía va a ser alto. ¿Qué ocurre con la actitud contraria? ¿Le apetece al trabajador estar ahí de verdad? El rendimiento va a ser bajo, lo que supone lógicamente que los resultados de la empresa también van a ser bajos.

Y por supuesto estas actitudes se contagian. Si llega una persona negativa a tu grupo de amigos mientras tomáis un café, seguramente cuando entra por la puerta digas: “hoy no, quiero tener un día tranquilo”. Nos ocurre en nuestro día a día y en el trabajo más, donde pasas tantas horas diarias con tus compañeros. Es vital cuidar esto. El valor principal de cualquier compañía son las personas.

¿En qué consiste una dinámica de alto impacto?

Las dinámicas no dejan de ser metáforas, ejercicios que ayudan a acelerar la consecución de un resultado. En el mundo de la empresa se suelen solicitar resultados a medio o corto plazo. Se necesita amortizar la inversión económica y de tiempo a muy corto plazo. Estas dinámicas hablan de la practica, proponen ejercicios para hacer reflexionar a las personas sobre su nivel de motivación. Al final sí o sí van a desarrollar un cambio, van a anotar un antes o un después.

¿Qué es el Firewalking y cómo se aplica para desarrollar el talento del capital humano de una empresa?

Es una dinámica más. Se trata de caminar con los pies descalzos sobre brasas. Nosotros trabajamos con el roble que alcanza temperaturas de 700 grados. Está comprobado científicamente que la piel se derrite a los 120 o 150 grados. Por lo que el Firewalking es una metáfora muy poderosa que puede retar o desafiar las creencias que nos hemos impuesto con el tiempo: “No puedo, no sirvo, esto va a salir mal”. Solo el 5% por ciento de los miedos que tenemos en nuestra cabeza llegan a suceder. Y el 95% son los miedos que nos paralizan. A lo largo de toda una vida, todo eso nos limita. El Firewalking es una prueba, es un reto del que te llevas un aprendizaje en el momento, la termines o no. Facilitar u ofrecer este tipo de experiencias a un equipo o a una empresa supondrá al final un cambio de manera espectacular en cada uno de sus miembros.

¿Qué otras dinámicas de alto impacto sugiere?

Todo depende de lo que se quiera trabajar. Y para qué, que es muy importante. Cuando introduces estas dinámicas en el mundo de la empresa, previamente se han trabajado ciertas cosas como la autoestima, las creencias, el trato con el cliente, la seguridad y confianza que transmite. Al final tienes este tipo de experiencias como el Glasswalking, donde se trata de caminar descalzo sobre cristales rotos, el Aerobreaking, que trata de romper una flecha con el cuello. Siempre, por supuesto, mimando la seguridad de nuestros clientes.

Existen otras dinámicas que pueden ir en consonancia para lo que quieras conseguir. Mucha personas que practican estos ejercicios me dicen que no han visto los cristales, ni las flechas, ni las brasas, sino que lo que han visto es lo que les estaba frenando. Esto es importante que esté en contexto para que la experiencia sea poderosa y cuando surja un reto tu cerebro recuerde esta experiencia. Si has hecho esto, por qué no vas a superar esto otro.

¿Qué diferencias existen entre Mentoring y Coaching?

Actualmente el Coaching parece un cajón desastre donde cabe de todo. La diferencia que yo veo es que el Mentoring es más directivo y el Coaching no es directivo. El primero te sugiere lo que puedes o no hacer. Un mentor es alguien que conoce un área y que comparte su experiencia con otra persona. En el Coaching no se dice lo que hay que hacer. Si se hace no es Coaching.

Por eso, en el ámbito de las empresas siempre pregunto el plazo para lograr los resultados, si es corto aplico el Mentoring. El Coaching necesita un tiempo de reflexión mas largo. También es cierto que el poder de los resultados es mucho más potente.

Para algunos temas s acortan muchos los plazos con el Mentoring. Por ejemplo, en muchas empresas se vienen dando internamente a través del asesoramiento para los nuevos empleados.

¿En qué consiste la Neuroventa?

Se trata de conocer cómo funciona nuestro cerebro y entender procesos independientes e inconscientes que afecten en la decisión de compra. Es un proceso inconsciente que trabaja a una velocidad impresionante y que afecta en la venta. Descubrir cómo puede llegar a pensar nuestro cliente, para entenderle de verdad y, en base a ello, aportarle soluciones y herramientas.

¿Qué mensaje daría al directivo que se está planteando recibir asesoramiento profesional?

Si estuviese en su lugar me fijaría primero en no pensar a corto plazo, sino en un medio largo plazo. Y por favor, pensar en el cuidado de las personas. Esto es un mensaje que en muchas conferencias se dice pero al final se queda en un papel o en un cajón. Al final muchos directivos se preocupan por el producto, por que la web quede bonita pero no tanto por su equipo de personas, que son los que le van a ayudar a conseguir el éxito. ¿En qué puesto de prioridades están sus empleados? Por eso, admiro a las empresas que ponen a sus equipos humanos en primer lugar. Porque sino es gracias a ellos, no hay clientes; sino hay clientes no hay negocio; y sino hay negocio no hay empresa. En este orden y en un umbral lógico y razonable.

«Quien evita el fracaso, está evitando el éxito»


Francisco Alcaide (@falcaide) es conferenciante, formador y escritor. Autor, sólo o en colaboración, de ocho libros, el último de ellos «Tu futuro es HOY« (2ª edición) y también del best–seller «Aprendiendo de los mejores«, ya en su 8ª edición, traducido al chino, nominado al Premio Knowsquare 2013 al mejor libro de empresa y único libro de autor español entre los 25 mejores libros de negocios y desarrollo personal del portal Negocios1000 junto a personalidades como Daniel Goleman, Jack Welch o Richard Branson, entre otros.

“Aprendiendo de los mejores” ya va por la 8ª edición. ¿Quiénes son los mejores?

Los mejores son aquellas personas que han llegado donde nosotros queremos llegar, aquellas personas que han conseguido resultados que nosotros también queremos conseguir. En el libro aparecen más de 50 personalidades de referencia –analizando en profundidad diez frases de cada una de ellas– en torno a cinco grandes temas: emprendimiento, liderazgo, desarrollo personal, libertad financiera y espiritualidad.

¿Qué ha aprendido personalmente escribiendo este libro? ¿Con qué frase y autor se queda?

No me podría quedar con un sólo autor, porque cada uno de ellos aporta su conocimiento y experiencia desde un ángulo diferente, pero todo lo que aparece en «Aprendiendo de los mejores« me gusta resumirlo en 4 grandes ideas que para mí son las 4 grandes cuestiones del desarrollo personal: 1) No existen los límites, lo único que existen son las limitaciones, que son limitaciones mentales; 2) No existen las personas especiales, dentro de cada persona existe el potencial para convertirse y conseguir aquello que desea; 3) Nuestra capacidad de aprender es nuestra herramienta más poderosa. Todo se puede aprender con estudio, práctica y feed–back; 4) La mejor forma de aprender es aprender de los mejores.

¿Cuál es el elemento básico para saber emprender?

La capacidad de asumir riesgo, esto es, coraje y valentía. Todos tenemos ideas, todos tenemos sueños, todos tenemos proyectos en la cabeza… pero luego hay gente que se lanza y gente que no se lanza. Ese es el factor diferencial del emprendedor.

¿Cómo gestiona el miedo una persona exitosa?

Sólo hay una manera de derrotar al miedo: haciendo y atreviéndose. La receta es siempre la misma, siente miedo pero hazlo de todas maneras: miedo afrontado, miedo que mengua; miedo no afrontado, miedo que engorda. Como mucha gente sabe lo que hay que hacer pero no lo hace, hay que buscar estrategias para lanzarse. En «Tu futuro es HOY» hay un capítulo dedicado en exclusiva a ello donde se dan muchas estrategias, pero por señalar brevemente algunas:

1)      Que tus sueños sean propios y no prestados: cuando tus metas te motivan de verdad siempre acabas atreviéndote.

2)      No quieras demasiado en poco tiempo porque te frustrarás. Da un paso cada vez, no más. Poco + Poco = Mucho.

3)      Busca apoyos emocionales: pareja, amigos, familia. Nos sentimos más seguros y confiados, y nos atrevemos más cuando alguien nos alienta.

4)      Busca modelos de referencia y lee biografías inspiradoras. Otras personas tienen miedos parecidos a los nuestros y los han superado.

5)      Contrata un coach que te ‘obligue’ a hacer aquello que te da miedo a hacer.

A menudo teorizamos y divagamos mucho sin llegar a materializar esos discursos. ¿Cuál es la llave para pasar a la acción?

El miedo es lo que nos lleva a vivir vidas pequeñas, pero hay que tomar conciencia de que nada ‘mágico’ ocurre en la vida sin acción. La acción es el puente que conecta nuestros sueños con la realidad. Si decides algo y no actúas, no has decidido nada. Tu vida no cambia por lo que lees y sabes sino por lo que haces y consigues. En la vida se puede ganar o perder, pero no esperar a ver qué ocurre. Y si pierdes, aprendes y sigues luchando. El inmovilismo siempre es aliado de la mediocridad. Si te cuesta mucho lanzarte, busca aliados: compañeros de equipo, mentores, coaches, apoyos emocionales, lee biografías inspiradoras que te insuflen ánimo y coraje para pasar a la acción…

¿Por qué el control de las emociones es la clave para el éxito?

Porque la mente ordena y el cuerpo hace. Todos nuestros movimientos corporales son la reacción a nuestros pensamientos. ¿Y qué es un pensamiento? Un impulso de energía que te lleva a actuar de una determinada manera. Los pensamientos positivos nos dan poder; los pensamientos negativos nos convierten en personas débiles. Por eso, o controlas tu mente o tu mente te controla a ti. Y si no controlas tu mente no controlas tu vida. A lo largo del día tenemos más de 60.000 pensamientos, y más del 90% son negativos. Entrenar y dominar la mente es la habilidad más importante para el éxito y la felicidad.

Para usted, el éxito debe llegar de menos a más y que éste alimente nuestra autoestima. ¿Cómo se gestiona la frustración provocada por un éxito que nos llegó de mayor a menor medida, que se fue desinflando?

La frustración forma parte de la vida, por tanto, hay que asumirla con mayor naturalidad, e indagar siempre las causas de por qué las cosas no marchan como desearíamos. Si tu vida no es como te gustaría que fuese, hay algo que no sabes o no estás haciendo bien. El fracaso no es lo contrario del éxito; el fracaso forma parte del proceso del éxito. Quien evita el fracaso está evitando el éxito. El precio del éxito es siempre el precio del aprendizaje, y el precio del aprendizaje es siempre el precio del error.

¿Qué definición le daría al talento?

Talento es saber hacer algo y poner en valor lo que uno sabe hacer.

¿El talento está actualmente bien valorado económicamente?

Creo que no hay que caer en las excusas, porque el problema de buscar excusas es que si uno las busca siempre las encuentra, pero ello no soluciona el problema. La ‘excusitis’ es la enfermedad del fracaso. El único antídoto contra todos los males es la autorresponsabilidad: o gobiernas tu vida o te la gobiernan otros; o eres víctima o eres protagonista. Si los demás no te valoran como tú crees, o no lo vales o no eres capaz de ponerte en valor. Si una persona no se siente bien valorada, lo que tiene que hacer es cambiar (de empresa) o emprender por sí mismo.

¿Qué opina de la sobrevaloración?

Aristóteles, el coach de Alejandro Magno, y uno de los mayores expertos en liderazgo y desarrollo personal, hace más de 23 siglos decía que “la virtud era el término medio entre dos extremos”. Por ejemplo, la valentía es una virtud, pero si te excedes caes en la temeridad, y si te quedas corto caes en la cobardía. Lo mismo sucede con la autoestima, es una virtud, pero si te excedes caes en la arrogancia y soberbia –que te conduce al despeñadero siempre– y si te quedas corto caes en el complejo de inferioridad que no conduce a nada. Las cosas más agradables se convierten en las más desagradables cuando no reina la moderación.

¿Cómo definiría la ambición?

Impulso de energía que te lleva a ponerte en marcha y conquistar metas. Nada grande se ha logrado sin ambición. La ambición es sana y hace avanzar el mundo y hace crecer a las personas. Otra cosa es la avaricia y la codicia que queman el césped. Todas las crisis a lo largo de la historia se han producido precisamente por esta causa, la codicia. Pecados del ser humano que se repiten siglo tras siglo porque las personas rara vez escarmentamos en cabeza ajena.

Si tuviera que escoger uno, ¿cuál es el principal enemigo del éxito para los directivos españoles?

Amancio Ortega, personaje incluido en «Aprendiendo de los mejores«,decía que “la autocomplacencia es lo peor cuando quieres lograr algo grande”. Y añadía: “En Zara nunca nos hemos relajado, ni al principio ni ahora”. Nada hace fracasar tanto como el éxito. Cuando uno baja la guardia y se relaja, las cosas se tuercen siempre. La autocomplacencia es el mayor enemigo de cualquier empresa y de cualquier persona. En la vida y en la empresa, quien no avanza, retrocede; quien no mejora, empeora.

¿Qué sistema educativo considera que debería darse para formar personas proactivas y no retroactivas?

Educar es ayudar a cada persona a ser libre, a volar por sí misma. Educar es ayudar a cada persona a buscarse la vida. Crecer en la vida es ser cada día más responsable de uno mismo: no excusas, no quejas, no culpas, no críticas. La mejor educación es fomentar la autorresponsabilidad de las personas, sabiendo que tu desarrollo personal es tu destino. Lo peor es generar dependencias económicas y emocionales que lastran el potencial (y la felicidad) de las personas. No hay nada peor que sentir que tu vida depende de terceros, es quedar en manos del viento que sopla en cada momento.

¿Cómo se combate la ‘comoditis’?

Existe una tendencia natural en el ser humano a lo cómodo y fácil. Por eso, lo primero es contar proyectos y sueños que nos atrapen de verdad, porque entonces la disciplina –hacer lo que se tiene que hacer aunque no apetezca– se impone a la pereza. Anthony Robbins lo expresa así: “No existen las personas perezosas, sólo existen personas que no tienen metas que les inspiren”. Y por otro lado, no hay nada tan saludable como el coaching, porque un buen coach siempre te exige de ti más de lo que tú te exigirías de ti mismo. Todos deberíamos contar con uno, porque como dice la sabiduría popular: ‘el ojo del amo engorda el caballo’. Es fundamental tener alguien a quien rendir cuentas, que nos apriete y exija, que nos saque los colores, que nos eche el aliento en el cogote. El ser humano necesita zanahoria pero también palo.

¿Cuál es el propósito central de su último libro, escrito junto con Laura Chica, “Tu futuro es HOY”?

La idea central del libro «Tu futuro es HOY» (Alienta, 2ª edición) es que el futuro no existe, es sólo un resultado, el resultado de lo que hacemos cada día, y que un gran éxito no es otra cosa que la suma de muchos pequeños éxitos, los éxitos de cada jornada. Hacer lo mejor en cada momento, de manera impecable e implacable, crea el futuro que añoramos. En el libro se recogen las 40 claves para crear nuestro destino, centrándonos en los ‘cómos’ y ‘porqués’ del desarrollo personal: cómo vencer los miedos, por qué es importante aprender a enfocarse, cómo cambiar pensamientos negativos por otros positivos, por qué es tan importante tener claridad de metas o cómo transformar hábitos malos en buenos, entre otras cuestiones.

Claves para liderar equipos con éxito


En 360 Executive Search hemos elaborado una larga lista de propósitos para 2015, todos orientados en continuar mejorando nuestros servicios y pensando en los clientes. Así, uno de los primeros regalos que han dejado los Reyes Magos es éste curso, que viene de la mano de la Escuela Europea de Dirección y Empresa.

El próximo jueves 15 de enero tendrá lugar en EUDE un taller práctico orientado a la gestión de personas y equipos. El objetivo no es otro que dotar a los participantes de herramientas útiles que les aporten valor y mejoren sus habilidades gestionando equipos de trabajo.

El curso está dividido en tres sesiones de dos horas cada uno. Empezará a las 10 horas y terminará en torno a las 14 horas. Os dejamos detallado el programa por si estáis interesados en apuntaros ¡es gratuito!

10:00 a 11:30 Cómo seleccionar mejor a tu equipo

Aprender a definir un perfil profesional que facilite nuestras búsquedas de colaboradores, así como adquirir herramientas para detectar esas competencias requeridas, minimizando tus errores en los procesos de selección.

11:30 a 13:30 Gestión de equipos: Liderazgo y comunicación

Adquirir herramientas para comunicar mejor, y saber elegir los medios adecuados para cada tipo de comunicación, gestionando de una forma más efectivas las comunicaciones con nuestros equipos, del mismo se estudiarán diferentes estilos de liderazgo y las diferencias entre los diferentes resultados que se consigue con su práctica.

13:30 a 14:00 Gestión de la desvinculación

Adquirir conocimientos básicos para la gestión de las desvinculaciones, marco legal, gestión efectiva de las situaciones posibles, el impacto social de las decisiones de desvinculación y como gestionarlo.

 

El taller estará dirigido por Sebastian Martín, partner de 360.  Para inscribirse en el curso, tan sólo hace falta ir al enlace que ha publicado EUDE en su página web.