El poder de sentirnos vulnerables en la empresa


Siempre seremos vulnerables. Es el significado intrínseco de vivir. «Estoy muy agradecida por sentirme vulnerable, porque implica que estoy viva», explica la socióloga estadounidense René Brown.

Nos han enseñado desde niños que ser vulnerables es malo y que con el tiempo vamos dejando de serlo. Mentira. Ni es malo, ni dejamos de serlo. De hecho, el ejemplo de este vídeo viral explica muy bien cómo debemos educar para enfrentarnos a esa vulnerabilidad. Pero, ¿por qué aún se sigue haciendo? ¿Es porque nos hace sentir peores, personas sin valía? Todo se queda reducido a una sola palabra: miedo. Y éste deriva en complejos.

No siempre tenemos o hallamos las soluciones a nuestros conflictos. Por eso, el auténtico valor es aquel que nos dota de coraje para aceptar que somos imperfectos. Ser compasivos, amables e indulgentes con nosotros mismos es una virtud que debemos aprender y reeducar cada día.

La vulnerabilidad crea vergüenza y miedo a no ser aceptados y a ser criticados por los demás. Pero si aceptamos nuestra vulnerabilidad estaremos desarrollando nuestra cualidad de empatizar con los demás, así como nuestras fortalezas.

Ser vulnerables y, sobre todo, saber que lo somos es el motor que nos impulsa para luchar cada día, para convertirnos en una idea imperfecta de súper héroes, porque queremos acabar con esa debilidad que nos aterra. Al fin y al cabo, el ejercicio se basa en ponernos a prueba a nosotros mismos.

Puede ser cierto que el mensaje que nos debemos transmitir unos a otros es «abandona esa vulnerabilidad, hazte fuerte, porque sólo así podrás avanzar». En efecto. Sólo si lo utilizamos con este fin, siendo conscientes y aceptando nuestra imperfección. Captamos ese mensaje porque tenemos miedo a ser débiles. Pero es ése miedo el que nos impulsa a transformarlo en ventajas, ya sean profesionales o personales.

Todo esto podría recordar al Análisis Transaccional de Eric Berne, el cual nos ayudará a comprender por qué actuamos y nos comportamos de este modo. Berne diferenciaba seis drivers o impulsores de la personalidad que debemos cuidar y gestionar a diario. ¿Con cuál de ellos te sientes más identificado? Ésa será la debilidad que más necesitas reforzar.

Sé fuerte: «Llorar es de mujeres», «si cedes te comen», «¡hay que conseguirlo como sea!», «esto lo hago mejor solo».

Sé perfecto: «O lo hago como es debido o no lo hago», «las cosas se han de hacer bien, cueste lo que cueste», «lo importante es que esté bien hecho».

Date prisa: «Date prisa!», «¡si no eres rápido nunca conseguirás nada en esta vida», «¡siempre te tenemos que esperar», «hazlo ya y hazlo rápido».

Complace: «No seas egoísta, primero piensa en lo demás», «si no eres bueno, irás al infierno», «si digo esto, ¿le sentará bien?», «no voy a actuar así porque no estaría bien visto».

Esfuérzate: «En esta vida lo que no cuesta esfuerzo, no merece la pena», «no lo conseguirás, pero inténtalo», «trabaja duro y no te preocupes por nada más», «lo importante en la vida es no dejar de esforzarte nunca por salir hacia delante».

Ten cuidado: «Ojo, ¡no te fíes!», «antes de actuar, piénsalo dos veces», «¡fíjate antes de hacer las cosas». Aquí no sólo hay indecisión, hay también reproche: «ves, ¡ya te lo decía yo!».

Recuerda que relacionarte con personas adecuadas que compensen y equilibren estos miedos te ayudará a ir hacia delante y convertir tus debilidades en fortalezas. Y es que, cuando una persona resuelve un defecto se convierte en una cualidad muy positiva. Ha experimentado el poder de la transformación y eso, sin duda, le hace ser un poco más super héroe.

‘Walking meet’: fuente inspiradora de innovación y creatividad


Apostar por la conciliación laboral y familiar se está convirtiendo cada vez más en uno de los recursos esenciales para la captación y retención de talento en la empresa. Por eso, muchos departamentos de recursos humanos se están sumando a iniciativas cada cuál más creativa.

Lo importante en estos casos es aplicar las políticas necesarias desde una visión cuanto más flexible y global mejor. No ponernos barreras nosotros mismos ya desde un principio. Jugar con todas las piezas posibles para formar el puzle que mejor se acople al empleado.

Según un estudio realizado por Reus, el 64% de los trabajadores españoles considera que su empresa no motiva a sus empleados, siendo la flexibilidad laboral la medicina que más se está aplicando para mejorar la conciliación de los empleados y encontrar una fuente enriquecedora de motivación. El 53% de los 19.000 empresarios encuestados así lo confirma.

Y es que uno de los recursos más solicitados y de los que más se lleva debatiendo estos últimos años es el ahora tan cuestionado ‘presentismo’. Lo que no deja de ser una arcaica costumbre de calentar la silla hasta el final de la jornada. Hasta en estos casos, la tecnología es nuestra mejor aliada para levantarnos y probar nuevos sistemas de trabajo. Al fin y al cabo, ¿no es mejor trabajar por objetivos?

El ‘presentismo’ también se traslada al ámbito de las reuniones: aquellos encuentros que en muchas ocasiones pueden resultar eternos e incluso aburridos. Aquel empleado que no suelta el bolígrafo hasta que su jefe sale de la sala. ¿Cuánto tiempo se puede llegar a perder en ellos? Esto hace que resulte tan importante seguir un objetivo y un tiempo establecido de duración para las reuniones. Cumpliendo con estas dos pautas, el empleado tendrá más tiempo para su vida personal sin dejar a un lado las responsabilidades con su empresa.

Y como no importa tanto el cómo ni el dónde, sino cumplir con lo estipulado por la empresa, ¿por qué no reunirnos también en un lugar más agradable que evoque a la creatividad? De ahí nació el ‘Walking meet’, una técnica para que nuestras reuniones sean productivas, motivadoras, incubadoras de innovación y hasta saludables.

Se ha demostrado que los encuentros laborales a cielo descubierto mientras se pasea incrementan la creatividad y ayudan a resolver conflictos con mayor facilidad y audacia que cuando se permanece en el interior de un edificio de granito, acero y cristal. Incluso, suele ser costumbre en países con condiciones climatológicas adversas, impartir las clases de universidad fuera de sus aulas cuando se presentan días de sol.

Estos paseos refuerzan también la capacidad de adaptación al cambio y suavizan los problemas inherentes a procesos de ajuste. Una técnica que desarrolla en el empleado la destreza de adaptación a situaciones fuera de su zona de confort. El ‘Walking meet’ regenera y humaniza la cultura de la empresa. Crea compañías con responsabilidad social y ética basadas en el cuidado de las personas.

La motivación crece y el estado de ánimo y participación de los presentes aumenta en cada paso. Colabora en el intercambio de ideas y criterios de los empleados más introvertidos en un ambiente animado y empático. Porque el buen líder debe saber escuchar y si es en un entorno agradable, mejor.

Durante el ‘Walking meet’ del departamento de recursos humanos se pueden abordar temas como las bonificaciones por resultados – otro de los métodos más empleados para potenciar la motivación de la plantilla. El 46% de las empresas, según afirma en estudio anteriormente citado, aplica medidas encaminadas a compensaciones por objetivos cumplidos.

En nuestra particular reunión estudiamos la posibilidad de desarrollar el ‘Wellbeing’ o bienestar en el trabajo, con la creación de espacios de descanso o, incluso, salas de masajes. Se trata de una de las tendencias cuyo objetivo último es encontrar la felicidad del empleado.

Y hasta aquí nuestro ‘Walking meet’ de hoy, donde a la vez que abordamos el cuidado del empleado también participamos en él. El ‘salario emocional’ que se dice: una especie de cajón desastre que abarca desde medidas de conciliación hasta la creación de cursos gratuitos, siempre y cuando se trabajen las necesidades individuales y familiares de los empleados.