Francisco Iglesias, nuevo consejero delegado de ALSA


La compañía de transporte de viajeros por carretera ALSA informa de los cambios producidos en su cúpula directiva, consistentes en el nombramiento de Francisco Iglesias como nuevo consejero delegado, en sustitución de Javier Carbajo, que ha sido nombrado vicepresidente de la compañía.

Carbajo ha sido consejero delegado de ALSA desde 2003, donde ha dirigido los procesos de incorporación de Enatcar, la integración en el Grupo National Express y, posteriormente, la adquisición de Continental Auto, así como la implantación de la empresa en diversos mercados internacionales, logrando incrementar el liderazgo de ALSA como primer operador nacional del sector.

El nuevo consejero delegado, Francisco Iglesias (Sevilla, 1966)  es Ingeniero Civil por la Universidad de Sevilla, MBA por la Escuela de Organizacion Industrial, SMP por el Instituto de Empresa y AMP por la Harvard Business School. Vinculado profesionalmente a ALSA desde 1991, Iglesias cuenta con más de 20 años de experiencia en el desempeño de diversos puestos de gerencia y alta dirección dentro de la organización, como director general de la División de Transporte Interurbano y, desde el año pasado, como Director General Corporativo. Forma parte del Comité Ejecutivo de National Express Group.

Comentando estos cambios, el presidente de ALSA, Jorge Cosmen, ha señalado: «quiero trasladar mi total apoyo y confianza en Francisco como nuevo consejero delegado para la consecución de los retos de consolidación, crecimiento e internacionalización de la compañía contemplados en nuestro plan estratégico. Asimismo quiero agradecer a Javier su dedicación y extraordinaria contribución al éxito de la compañía a lo largo de todos estos años, y seguiremos contando con sus conocimientos y experiencia como vicepresidente».

El Small Data, el verdadero aliado del CEO


El Big Data es fundamental para que una empresa evolucione. Hasta ahí, todos de acuerdo. Sus ventajas son múltiples, su analítica de información permite tomar decisiones más rápidas y rigurosas debido a su doble funcionalidad: velocidad de procesado y gran volumen de datos. Las organizaciones están mejor conectadas con su alrededor y disponen de más datos que faciliten el liderazgo de su sector.

Sin embargo, este océano de datos no está dirigido exactamente a un CEO, tal como asegura Joel Trammell, fundador y CEO de Khorus Software en Inc.com. Los directores generales o ejecutivos deben optimizar su tiempo al máximo, y este tipo de procesamiento de datos puede significar una verdadera pérdida de tiempo, al mismo tiempo que termina no siendo eficiente en su trabajo como CEO.

Es cierto que el Big Data aporta unos enormes beneficios a nuestra sociedad: procesa a gran velocidad un gran volumen de datos; mientras, la tecnología nos ayuda en la toma decisiones automatizadas y basadas en datos. Un fenómeno con el que además podemos extraer la información pertinente si disponemos de una alta capacidad organizativa.

Pero para el CEO, el Big Data se queda algo corto, por muy extraño que pueda llegar a parecer. Unos datos que le servirán únicamente de apoyo o como anécdota en el contexto de su sector. Por ello, los directivos de este calibre deben utilizar este tipo de marea tecnológica con unos objetivos muy claros y establecidos, ya que la verdadera información relevante para su negocio no se podrá medir, o será prácticamente imposible de automatizar con ella decisiones importantes. Y es que resulta muy improbable diseñar un algoritmo para tomar una auténtica decisión estratégica para la empresa.

Un artículo publicado por el New York Times explica muy bien esta apreciación. Las cosas medibles no suelen ser las mismas con las que obtenemos satisfacción y felicidad. En este caso el Big Data se queda escaso. La parte intuitiva y emocional la debe aportar el profesional.

De modo que si estamos tratando de tomar decisiones importantes de nuestra vida que giren en torno a nuestro bienestar o al de la empresa, la analítica de datos es no suficiente. El resto de ese criterio estratégico lo debe poner la parte humana del Big Data, que es el director ejecutivo o CEO. Por eso, el Small Data es el que realmente ayuda a este profesional. Datos precisos y concretos que sirven de soporte para el diseño de sus soluciones estratégicas.

Volviendo al texto de Trammell, el CEO debe tener en cuenta estas tres consideraciones en la selección de información pertinente:

Necesita información priorizada. Previamente debe haber existido un estudio y una posterior comunicación clara y concisa del tipo de información que se debe focalizar para el desarrollo estratégico de la compañía.

Información que sirva realmente para predecir acontecimientos. Lamentablemente todo el Big Data está basado en pura memoria histórica, datos que han pasado o están pasando. Sin embargo, el CEO debe extraer esos datos priorizados que realmente le sirven para predecir el futuro de su sector o las tendencias venideras, con el fin de adelantarse a sus competidores. «¿Puede mi equipo lograr esos objetivos a tiempo?» La respuesta a esta pregunta la da el Small Data. A partir de ahí, el informe que se genere será más preciso y predecible. Las reuniones pasarán de ser largas e ineficaces a breves y centradas en el futuro.

Ese Small Data debe ser reflejo de toda la organización al completo. Muchos CEOs se centran en su equipos directivos. Sin embargo, es también su deber controlar la información recopilada de las personas que día a día trabajan con el producto o servicio del negocio. Será una información priorizada, a través de distintos métodos de colecta, y le servirá para crear una visión de futuro mucho más fiel a la realidad.

Por todo ello, las habilidades humanas como CEO deben estar mucho más presentes que las tecnologías, si es que se quieren tomar decisiones con las que verdaderamente se destaque en el gigantesco mundo de la innovación —mucho más grande que el propio Big Data.

«España está aprendiendo a invertir en nuestro propio talento»


Javier Andrés Marín, fundador y CEO de ticketea, anima a todo emprendedor a que apueste y siga hacia adelante con su proyecto de negocio. «Con una buena idea, se puede lograr un producto global; y no hace falta haber nacido en Estados Unidos», dice en esta segunda parte de la entrevista.

Una de las claves para alcanzar el éxito es realizar una buena gestión de las personas de la empresa. Por eso, Javier Andrés Marín afirma: «Si generamos un ambiente donde se respire alegría, eso se nota en cada cosa que hacemos».

¿Cuáles son los principales valores de la empresa con los que deben coincidir sus empleados?

Además de las cosas obvias: profesionales, inquietos, gente versátil… los ticketeros somos gente eficaz, todo lo medimos con datos, datos y datos. Así sabemos lo que funciona y lo que no, y podemos ser honestos con nuestro equipo, nuestros jefes y con los clientes.

Un valor principal de ticketea y su plantilla es la fiabilidad, ser fiables. Nosotros lo conseguimos gracias a nuestra capacidad de análisis de datos. Sabemos lo que hacemos, cómo lo hacemos y qué resultados da.

Además, me gusta que los empleados de ticketea sean positivos: la energía y el buen humor se contagia. Me gusta que a la plantilla le guste la cultura, los eventos que tenemos entre manos, tenga iniciativa, proponga y encuentre espacios para crear. Si generamos un ambiente donde se respire alegría, eso se nota en cada cosa que hacemos: desde un tuit a una reunión.

Mientras la compañía continúa evolucionando, ¿qué tipo de perfiles van siendo los más requeridos?

Nuestro departamento de talento (recursos humanos) está siendo fundamental últimamente porque la evolución de la compañía nos ha obligado a buscar nuevos perfiles. El crecimiento ha sido en horizontal: si hay más eventos, el departamento comercial crece, también lo hace el técnico porque la web crece y el de operaciones porque hay más venta de entradas y pagos. También necesito más promoción, marketing y atención al cliente. Hemos crecido en todos los departamentos por igual.

Muchas personas se quedan únicamente con la idea de negocio sin pasar a la acción. ¿Cuál fue para usted el factor determinante para dar el salto?

Desde pequeño me educaron sobre la importancia de crear y aportar cosas. Por ello, tras siete años de experiencia en consultoría estratégica, sentía esa necesidad de hacer algo por mí mismo. Ese impulso que yo sentía dentro de mí, y que ahora también trato de trasladar a los alumnos a los que doy clase, fue el que me empujó para adelante y fundar mi propia empresa. Siempre les digo que con una buena idea, se puede lograr un producto global. Y no hace falta haber nacido en Estados Unidos.

Gran parte de su aprendizaje en el mundo de los negocios lo adquirió precisamente allí, en Estados Unidos. ¿Qué considera que tiene que aprender España del emprendedor estadounidense?

Creo que hay varios puntos en los que estamos mejorando, pero lentamente. Por un lado, España está aprendiendo a invertir en nuestro propio talento, aunque llegar a este punto ha costado mucho. Cada vez hay más personas, fondos, inversores que están apostando por la tecnología y el I+D+I como forma de hacer avanzar el país y están apostando por ayudar a emprendedores a sacar sus ideas adelante tal y como pasa en Estados Unidos, que nos lleva mucha ventaja. Si tuviéramos algo más de ayuda desde las administraciones, el circulo sería perfecto. Así, sería más habitual que emprendedores se lanzasen a intentar sacar sus ideas y proyectos adelante tal y como pasa en Estados Unidos.

Ticketea cumple seis años este mes de noviembre. ¡Enhorabuena! ¿Con qué se queda de lo aprendido hasta la fecha?

¡Gracias! Si miro seis años atrás y pienso lo que yo pensaba que iba a ser ticketea en 2015, no hubiera imaginado todo lo que hemos conseguido: Londres, Milán, Berlín, Barcelona, Vigo, Alicante y Madrid, líderes en festivales y música indie, más de 80 teatros trabajando con nosotros, vender entradas en 145 países, más de 70.000 eventos en la web… así que lo aprendido en estos seis años es que no puedes dar nada por sentado, que no puedes poner límites a tus sueños y que si confías plenamente en tu idea, tu trabajo y tu equipo puedes conseguir muchas más cosas que las que tenías planeadas.

¿Cómo ve a la compañía dentro de otros seis años?

Dentro de seis años me encantaría que ticketea fuese reconocida como una empresa que ha puesto su grano de arena en el desarrollo del sector cultural y de los eventos en España, que hemos ayudado a artistas, músicos, actores, directores de escena… a que sus eventos estén bien gestionados y promocionados, con más entradas vendidas, para que cada vez más personas sean capaces de vivir de su talento.

Me encantaría ser una referencia a la hora de encontrar cursos, congresos y conferencias que fomenten la formación de nuestra sociedad; y me fascinaría seguir sintiendo que hemos permitido a una generación entera vivir, como dice nuestro lema, mucho más intensamente. Porque aquello que vivimos en un concierto, festival u obra de teatro se vive de una manera intensa y se recuerda durante largo tiempo.

Y si me preguntas sobre expansión, números, ventas… pues queremos seguir creciendo en España, en Europa, nos gusta mirar hacia Latinoamérica… pero con paso firme y sobre seguro. No vamos a tomar decisiones que pongan el riesgo todo lo que hemos conseguido hasta ahora.

Cómo sobrevivir a la sobrecarga de emails


La gestión del correo electrónico para muchos directivos puede significar un auténtico dolor de cabeza. Y más a la vuelta de vacaciones. Resulta una batalla por ganar para altos y medios mandos que pueden llegar a recibir diariamente centenares de emails. Y es que aunque parezca un tema liviano, resulta ser más complicado de lo que se pueda pensar a priori.

¿Existen colaboradores dedicados exclusivamente a ello? ¿Se utilizan herramientas de filtro? ¿O simplemente no se responden y punto?

Las comunicaciones en el trabajo son una parte importante para la ejecución de la actividad laboral. Por eso existen muchas técnicas que grandes directivos como el actual ejecutivo de Apple, Tim Cook o Jeff Bezos, CEO de Amazon aplican diariamente en su rutina laboral.

En particular, el cofundador de Google, Larry Page explicó abiertamente que su selección para contestar es el interés que le pueda generar. Su técnica, lejos de ser innovadora y sofisticada, se trata de ir leyendo de arriba abajo y conforme va perdiendo interés descarta esos correos directamente. Ir al grano resulta vital para para este ortodoxo filtro.

«Cuando abro mi email, me pongo en la parte superior y me abro camino hacía abajo, y voy hasta donde quiero. Cualquier cosa a la que no llegue nunca será leída. Algunas personas se sorprenden de recibir una respuestas de un fundador de Google en solo 5 minutos. Otros simplemente tienen lo que esperaban (ninguna respuesta)», dice Page. Regla de oro es que lo que se conteste en menos de diez minutos, ten por hecho que ya no se responde.

Eric Schmidt, ex-CEO de Google y coautor de ‘How Google Works’, acuñó técnicas algo más complejas para la gestión eficaz del correo electrónico. La base es no dejar que se acumulen en la bandeja de entrada los no leídos. En sus nueve reglas para controlas los emails y que éstos no te controlen a ti, destaca la respuesta rápida, la importancia de cada palabra – mensaje directo y sin palabrería-, el uso de LIFO (Last In, First Out), un sistema de gestión de almacenes que predica que lo último en entrar debe ser lo primero en salir. También recomienda el reenvío de correos con información que podría ser interesante para otros contactos.

Schmidt no es partidario de la copia oculta, a la que considera más para sacar a alguien de una larga cadena de correos, y siempre anunciándolo en el texto. Asimismo el uso de palabras clave puede ayudar no sólo en la recuperación de emails, sino para ayudar al receptor en su contestación y almacenamiento.

Algunos CEOs, suelen ser más drásticos que todos estos métodos y siguen la técnica de no contestar. El principio es básico: sino se requiere de respuesta, ¿por qué contestar? Muchas veces nos sumergimos en la interminable cadena de contestar por contestar lo que genera un enorme ruido. Por tanto, dejando a un lado los gestos protocolarios, el objetivo es el más práctico: sólo responder a aquellos que verdaderamente necesiten contestación. Además la respuesta será concisa y directa, exenta de cualquier fórmula de cortesía, pero con una gran dosis de efectividad. Así lo afirma Kristin Mulhner, máxima responsable de NewBrand Analytics: «Si un CEO responde, todo el mundo considera que tiene que volver a contestar y se genera mucho ruido». Y es que hay quien piensa que si algo es importante se les presentará directamente o les volverán a reenviar el mismo correo.

Esta tarea supone mucho estrés para todos los que no logren dar con la clave en su gestión. Por eso Larissa K. Barber, profesora auxiliar de psicología de la Universidad del Norte de Illinois, indica que la mala utilización del correo electrónico puede llegar a dañar la productividad en tareas más importantes. Lo que se denomina ‘telepresión’. Dando lugar a «empleados propensos a agotar su energía para ir a trabajar por las mañanas». Además de sentirse fatigados, también tienden a estar menos concentrados y a ser incapaces de pensar con claridad.

Según un estudio publicado por la revista académica Journal of Occupational Health Psychology, los empleados obsesionados con responder a los emails sufren una menor calidad de sueño y son más propensos a faltar al trabajo por motivos de salud.

Visto lo visto, a partir de ahora no nos queda otra que valorar inmensamente cada respuesta, apreciando cada una de ellas con un gran gesto de afecto (sin contestar).

¿Cómo será un CEO dentro de diez años?


Todos nos hemos preguntado alguna vez cómo seríamos dentro de cinco o diez años. El futuro es algo que nos pone en guardia más que preocuparnos. Nos inquieta pensar si tendremos todas la herramientas necesarias para superar cada obstáculo en el camino. Tanto en lo personal como en lo laboral, nuestra transformación nos crea dudas. Y eso es inevitable.

Antes de saber cómo serás el día de mañana, primero hay que conocer bien nuestro presente. Globalización, irrupción digital, incertidumbre geopolítica y renovación constante de conocimientos y habilidades son los mayores desafíos a los que se enfrenta un directivo hoy día. ¿Cuáles de ellos cambiarán o persistirán en el tiempo? Hay que tener en cuenta que todo se transforma, de una forma u otra la vida es un constante cambio. Sino, no es vida.

En el Comité Harvard-IESE se puso sobre la mesa este tema tan inquietante para muchos directivos de grandes empresas. Según los allí reunidos – profesores de Harvard e IESE -, entre los miles de retos que aguardan al CEO del futuro se seguirá dando la máxima prioridad a la conocida internacionalización de los negocios, la interculturalidad, la gobernanza y el riesgo.

Global, global y global. El directivo cada vez se tiene que mezclar más con el resto del mundo, formando sinergías que rompan todo lo posible las fronteras más legalizadas. Son muchos los factores que afectan a este concepto de globalización. Cada vez más y en un mayor número de sectores, la empresa globalizada tiene que estar en constante lucha para ir abriendo puertas. Para ello, deberá tener en cuenta la deslocalización, la subcontratación, las inversiones en el exterior o la gestión de múltiples filiales. Todos ellos factores que no podemos olvidar hoy día, pero que en el futuro serán las piezas claves del negocio. La fluctuación de los impuestos, así como los riesgos por el cambio de divisas, difícilmente nos los quitaremos de encima.

Para que la globalización funcione adecuadamente, todo tiene que estar bien comunicado y adaptado. Y es que estas cuestiones deben preocupar especialmente a las políticas gubernamentales. La cooperación entre ambas partes, es fundamental para que el mundo globalizado dé los pasos correctos y no encuentre barreras que sortear. Por ello, el CEO debe participar de las transformaciones, siendo directamente el peón que trabaje al final con la regulación laboral determinada.

Hacer frente a la competitividad sólo se consigue arriesgando e innovando. Ya sea creando o cambiando. Lo diferente tiene ese apreciado don porque al nacer nadie lo había creado antes y eso es lo que le aporta ese valor extra que culmina en el éxito. Por eso, la tendencia se centrará en la mayor competitividad, sumado a un plus de riesgo y creatividad. El directivo ejecutivo del futuro tendrá que abordar el riesgo, como uno de los núcleos de la empresa, en primera persona.

Tema por sí sólo es la irrupción de las múltiples tecnologías que ya hoy nos invaden cada día. La irrupción de lo digital está a la orden del día. El conocimiento de todas la posibilidades tecnológicas es constante. Cada vez más hay que actualizarse con las novedades del momento. Y eso requiere para el CEO del futuro una dedicación exclusiva para el desarrollo de su negocio. Un desafío que no afectará tanto a los nativos digitales pero sí a una población cada vez más envejecida.

En definitiva, el directivo del futuro deberá priorizar la sensibilidad cultural y esto significa respetar la distintas formas de trabajo que vayan surgiendo en su equipo, teniendo en cuenta la cada vez más desarrollada deslocalización laboral.

¿Debería un CEO saber de tecnología?


Existe el eterno debate de si un directivo o gerente debe tener conocimientos tecnológicos. ¿Debe un CEO saber a programar? Pues bien, aquí surgen dos vertientes. Muchos MBAs se postulan por la idea de que no es necesario que conozca la terminología TIC. Sin embargo, otros muchos directivos consideran que es importante saber en qué términos y cómo se va a desarrollar la parte informática de su empresa.

El directivo no va a trabajar diariamente con el lenguaje informático, pero sí que dará las pautas necesarias para que las personas habilitadas para ello ejecuten sus peticiones. No es tanto andar por el camino, pero sí dejarlo marcado y bien pautado. Y es que los técnicos, tecnólogos o programadores hacen las cosas como se las pides, al pie de la letra, por tanto se debe conocer la manera de pedir esas cosas.

Un buen líder debe conocer todo el proceso de creación de su idea o proyecto. Por ello, es importante que el CEO tenga conocimientos de todos los aspectos de su negocio, en el que forma pieza indispensable, la unión de todo el engranaje. Como diría Benjamin Franklin, «dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo».

Pero ¿cuáles son las habilidades tecnológicas que debe conocer el director de equipo? Hoy día, y tiene pinta que por varios años más, la tecnología gira en torno a la información. Por eso, una de las claves para moverse ‘como pez en el agua’ es el manejo de la llamada ‘nube‘. Ésta permite la distribución, no sólo de la información útil, sino de muchas de las tecnologías que actualmente se usan para trabajar. Una empresa que no está utilizando la ‘nube’, está privándose de sus numerosos beneficios. Rapidez en la entrega de datos, internacionalización de negocios, mantenimiento de centros de atención, así como la eficiente entrega de resultados por parte del personal, son algunas de las ventajas de las que el directivo debe sacar provecho.

La comprensión de la optimización de motores de búsqueda, o también conocidos como SEO, es otra cara fundamental a la hora de dar visibilidad a su negocio. Todo usuario es un cliente potencial y llegar a él con la mayor rapidez es el objetivo de los sistemas de optimización de búsquedas. Para ello, Google posee dentro de sus logaritmos de búsqueda un criterio para listar los resultados de las búsquedas realizadas a través de su motor. Un buen posicionamiento, abrirá muchas puertas a las posibilidades de negocio. Y eso es vital que el propio CEO lo conozca.

Referente a los lenguajes de programación, a muchos gerentes les sonará a chino. Pero no hay que olvidar que dar unas correctas y concisas instrucciones al CIO o ‘Chief Information Officer’, es fundamental para conseguir exactamente aquello que se está buscando. Phyton o Symfony son algunos de los lenguajes mejor valorados dentro del sector. De hecho, Google y Yahoo lo utilizan. El más usado es PHP, aunque tiene fama de estar algo más obsoleto. RubyonRails y NodeJS también están llegando a muchas plataformas. Aunque la última tendencia es volver a programar todo en JAVA. .NET es otra de las herramientas que puede utilizar una ‘startup’, sin embargo resulta algo rígida y lenta a la hora de hacer cambios rápidos.

En cuanto a las bases de datos empleadas en una organización, destacan Mongo DB, MySQL – utilizado por Yelp, Pinterest y Linkedin -, y SQL Server. Y por último, otro pilar que el CEO debe conocer si quiere implementar un buscador es la utilización de Elastic, como una solución potente o Spinx, algo más rígido aunque permite la configuración más detallada. 

En definitiva, un directivo o líder de un equipo de trabajo es recomendable que conozca y aprenda todos los obstáculos que vaya encontrando en el camino de su idea de negocio. La ejecución de todos ellos vendrá dada por la correcta utilización de cada uno de los recursos, siempre desde un amplio conocimiento de todos ellos. Así es como obtendrá la capacidad necesaria para sortear correctamente cada uno de ellos.

El cine que todo directivo no debería perderse


Es época de descanso, relax y ocio. Tiempo para dedicarnos a nosotros mismos, un privilegio que anhelamos en muchas ocasiones durante el resto del año. Después de estar a miles de ocupaciones, llegamos un día en agosto y no hay nada que hacer. Pues bien, proponemos que cultives tu faceta más cinematográfica al tiempo que desarrollas otros aspectos del intelecto con los que mejorar tu trabajo a tu vuelta.

El cine es uno de los recursos más importantes para el conocimiento de las personas, su poder para provocar sentimientos y sensaciones en el espectador es infinito. Por ello, lejos de ser descabellado, podemos crear una similitud casi en línea recta entre la responsabilidad del cine hacia el espectador y la del CEO hacia sus empleados. Para lo que tendrá su especial post más adelante. Por ahora, basaremos el de hoy en nutrir al directivo de contenido suficiente como para que sienta unas vacaciones de provecho mientras disfruta con el séptimo arte.

Una serie de películas, clásicas e independientes, que no debería perderse cualquier ejecutivo. Y es que para muchos cineastas profesionales, una buena película simplemente es aquella que nunca te cansas de verla. Siempre sacas algo nuevo, positivo o negativo, con lo que cultivar la reflexión hacia el film.

Comenzamos nuestra lista con una de las mayores muestras del cine de todos los tiempos. Nos referimos a Ciudadano Kane (Orson Welles, 1941). Siempre estás a tiempo de preguntarte qué es lo que importa en la vida. El magnate y adicto al poder, riqueza y riesgo Charles Foster Kane te lo contará. Acaso ¿el éxito tiene precio?

Wall Street (Oliver Stone, 1987), un film sobre la codicia, los ‘yuppies’ de los años 80, el juego de la bolsa y sus consecuencias. ¿Qué es ético y qué no para ganar dinero? Y es que el dilema humano está fuera de la órbita del implacable Gordon Gekko.

En busca de la felicidad (Gabriele Muccino, 2006). Justo lo contrario de Gekko, Chris Gardner es un humilde vendedor de aparatos hospitalarios sin suerte, a pesar de su buen currículum: lo abandona su mujer y se queda con la custodia de su hijo, también lo despiden de su trabajo y se encuentra en graves problemas para sacar adelante a su pequeño. Aun así, logra conseguir una oportunidad en una casa de bolsa y cambia radicalmente su suerte a base de esfuerzo, perseverancia y muchas ganas de aprender. Una historia muy emocionante y motivadora basada en hechos reales.

Glengarry Glen Ross (James Foley, 1992). Un tema de plena actualidad: el paro acecha por todas partes, así que un agente inmobiliario de Nueva York lucha por su trabajo mientras las condiciones laborales son cada vez más duras. Las ventas a cualquier precio sino, el despido.

El gran farol (James Dearden, 2000). Nick Leeson, un empleado del Banco Barings revolucionó en 1995 el sistema financiero del sureste asiático. Aunque era considerado el mejor de los empleados, robaba al banco enormes cantidades de dinero para cubrir las pérdidas de sus operaciones financieras, pero llegó un momento en que el volumen de los desfalcos era exorbitante.

August (Austin Chick, 2008). Dos hermanos intentan salvar su compañía financiera en Wall Street justo un mes antes de los atentados del 11-S.

Cleveland contra Wall Street (Jean-Stephane Bron, 2010). El 11 de enero de 2008, Josh Cohen y sus asociados, abogados de ciudad de Cleveland, asignan en justicia a los 21 bancos que consideran responsables de las ejecuciones hipotecarias que están devastando la ciudad. Pero los bancos de Wall Street a los que atacan se oponen por todos los medios a la apertura de un juicio. Cleveland vs Wall Street cuenta la historia de un juicio que debería haber existido. Un juicio de cine, donde los protagonistas y sus historias son reales.

Tucker: un hombre y su sueño (Francis Ford Coppola, 1988). Un visionario empresario quiso diseñar el coche del futuro y desafió a la todopoderosa industria del motor americana. Pero los bloqueos constantes de sus gigantescos competidores hicieron que fuera un fracaso, a pesar de que muchas de sus innovaciones revolucionaron el concepto del automóvil de la época – finales de los años 40.

Son algunos de los títulos que todo directivo debería haber visto al menos una vez. Una primera entrega de películas con las que bien se podría hacer una larga lista. De momento, con esta selección, el CEO podrá satisfacer su apetito más inmediato del buen cine para ejecutivos.

¿Por qué un CEO debe tener un blog?


En la época de la “hipertransparencia” como valor a resaltar, cualquier negocio está absorbido por el mundo digital, por lo que un directivo ejecutivo debe manejar con facilidad esta área. Muchos CEOs se olvidan de mimar esta parte tan importante de la comunicación externa de la corporación. Hay que salir del despacho y esto se consigue de una manera muy efectiva sumergiéndose en la red.

Para el estudio“The CEO Reputation Premium: Gaining Advantage in the Engagement Era”, realizado por Weber Shandwick, en colaboración con KRC Research, se cuestionó a 1.700 ejecutivos a nivel mundial. Según sus datos, el 81% de los directivos piensa que la visibilidad y compromiso externos del CEO es una obligación para la construcción de la reputación. Para ellos, las redes sociales suponen un 32% de la reputación de la empresa y el 43% de la participación en actividades externas para dar visibilidad a la organización.

Sin embargo, la idea de participar en la era digital no es tan clara para algunos. Según el estudio, cuatro de diez ejecutivos (39%) creen que el uso de las redes sociales es inapropiado para un CEO. Sólo el 6% de este grupo usan, de hecho, las redes sociales.

Son muchas las razones por las que recomendamos el uso activo de la red. Siendo la utilización de un blog, uno de los principales recursos que tiene un CEO para potenciar su posicionamiento en internet. Dentro de sus múltiples ventajas destacan especialmente unas cuantas.

El blog dará ejemplo a sus colaboradores, ofreciéndoles proximidad. Para escribir sus posts, el directivo se documentará y revisará los blogs de la competencia, por lo que potenciará el aprendizaje continúo y tan necesario para la evolución en un mercado competitivo.

No sólo se trata de un complemento del blog corporativo sino que sirve para mantener un feedback con un sector de seguidores distintos a aquel que se quede sólo en la web propia de la empresa. El blog del CEO muestra la percepción del mundo exterior en relación con la visión de su propia empresa. Algo indispensable y que influye directamente en la toma de decisiones internas.

Es cierto que significa un escaparate para la propia empresa, pero es fundamental no abusar ni caer en ‘vender’ tanto los productos como de aportar soluciones e ideas útiles para cualquier lector. Después, quedará en el seguidor si debe informarse más detenidamente de lo que la empresa en cuestión le ofrece. Se trata de dar a conocer el funcionamiento y la cultura propia de la organización. Con ello, se fomenta la transparencia y se gana en credibilidad frente a la competencia.

Un blog siempre aumentará el alcance de la comunicación en la red, ofreciendo una mayor facilidad a cualquiera que desee ponerse en contacto con el autor del mismo. Se establecen múltiples relaciones con diversos contactos del sector propio y de sectores ajenos. Además, un CEO puede cambiar de empresa a lo largo de su carrera profesional, por lo que el blog ayuda a mantener la visibilidad de su propia marca así como de mantener sus propios principios como profesional.

Pero, ¿cómo debe enfocar el CEO su blog? Lo primero a considerar es que el mensaje debe ser congruente con la cultura de la organización y formar parte de la estrategia de la marca del directivo.

Dentro de la estrategia de contenidos, se deben emplear aquellos que colaboren para un mejor posicionamiento SEO. Toda empresa debe tener mucho contenido detrás para así aumentar su visibilidad en la red.

El autor del blog debe ser constante en sus publicaciones, creando incluso un calendario para programarlas, facilitando que sus seguidores recuerden la cita de cada miércoles con el CEO, por ejemplo. Es importante cuidar la comunicación de los lectores, así como de estar agradecido por su participación en forma de comentarios. Por eso, una de las cosas que más de debe mimar es responderles lo antes posible. Unas tareas que deben llevar consigo unos objetivos, medibles si se analizan los resultados de las visitas periódicas.

Así se conseguirá estar activo y participativo con interesantes e importantes contactos, siendo una de las tareas especialmente fundamentales, la de interactuar también con los blogs de tus colegas.

 

Hay un nuevo CEO en la oficina


Cuando un nuevo gerente se une a un equipo de trabajo, por lo general, crea cierto nerviosismo entre sus miembros. Todo el mundo quiere saber qué cambiará con su llegada y qué dirección tomará el equipo, impregnando de dudas el ambiente. Por ello, es de especial importancia comenzar con buen pie.

En muchas ocasiones, el nuevo CEO lo tiene especialmente difícil. Al aterrizar en una nueva corporación, deberá lidiar con panoramas complicados, la mayoría procedentes de épocas pasadas.

Así le está ocurriendo a Twitter, compañía que busca un nuevo CEO que le dé un giro a la cultura de la corporación. Evan Williams es, no sólo el co-fundador de la entidad sino también, miembro de la junta de la misma. En unas recientes declaraciones, Williams admitió que hasta el momento todos dentro de la empresa pensaban que Twitter era una red social de micro-blogging. Pero ahora se han dado cuenta de que es mucho más que eso. Concretamente, una plataforma de noticias en tiempo real. Y es que desde que se anunciara el pasado mes de junio, la salida de Dick Costolo – en el cargo durante cinco años -, la compañía afronta una de sus épocas más inestables.

Será un proceso largo, por eso hasta que se encuentre el nuevo CEO, Jack Dorsey, uno de los co-fundadores de Twitter, ocupa desde este mes de julio el deseado puesto.

Según el New York Times, los mejores posicionados son: Adam Bain, actual responsable de ingresos de la compañía, y Anthony Noto, actual responsable financiero y antiguo directivo de Goldman Sachs. Otros nombres que se manejan: el propio Jack Dorsey, Mike McCue, fundador y CEO de Flipboard, o Kevin Weil, actual responsable de producto.

Sea quien sea, el elegido no tendrá las cosas demasiado fáciles. Y más cuando los rumores señalan una dudosa situación de la compañía y falta de credibilidad en Wall Street. Durante la última época de Costolo, aumentaron cada vez más las críticas sobre la falta de capacidad para construir un producto que genere sumas y no restas.

Por tanto, el nuevo directivo no sólo deberá enfrentarse a una revolución en el producto, sino que tendrá que lograr una mayor rentabilidad. Y con ella elevar la confianza tanto del equipo como del entorno financiero. Para lo que contará con un nuevo responsable de comunicación, después de que Gabriel Stricker abandonara también la compañía.

Para ello, es importante que el nuevo líder siga algunos pasos básicos como novato en la oficina. Para comenzar, es clave trazarse un plan en el que se incluyan los primeros 30 días. En el caso de Twitter, el nuevo CEO deberá seguir la línea que está marcando Dorsey: recuperar a los desarrolladores para crear una herramienta de lo que es, de comunicación, no una simple red social.

Mostrar transparencia hacia sus empleados. Aunque no se tenga clara la estrategia, el nuevo mandatario puede hablar de los valores, prioridades y observaciones.

Durante el primer mes, el 50 % de las palabras deben ser preguntas. Es preferible que haya un exceso de comunicación en estos casos.

Otra de las maniobras fundamentales es aprovechar el máximo el potencial de sus empleados. Para lo que será necesario reunirse con todos sus colaboradores directos durante al menos una hora en su primera semana. La idea es informarse de dónde les gustaría verse en los próximos dos o tres años.

En el frente de batalla. No estaría de más pasar por todas las áreas para conocerlas de primera mano, como miembro invitado en el departamento. Una táctica que, además, creará entusiasmo para tomar más rápido los posibles cambios en el producto.

Una vez conocidos todos los puntos, el nuevo directivo deberá explicar claramente la meta y el camino marcado. Una fluida y habitual comunicación con los empleados ayuda a que éstos se sientan orientados y por lo tanto mucho más motivados.

Un truco que suele dar muy buenos resultados es lograr una victoria rápida de partida. Siempre y cuando se mantenga el nivel de satisfacción. Con esta primera batalla adjudicada, el nuevo CEO conseguirá captar la confianza y la motivación en su equipo de trabajo.

«Ya no puedes ser analógico»


Emprendedor, ex presidente de la MMA, apasionado del marketing, CEO, escritor… muchos son los cargos con los que se pueden definir a Sixto Arias, CEO en Made in Mobile. Hemos hablado con él sobre la situación digital de las empresas en España, de su gran experiencia y de hacia dónde nos está llevando Internet.

Empezaste trabajando en una editorial publicando guías de bolsillo en papel, uno de los trabajos más analógicos que puedan existir. ¿Cómo se pasa de ahí al mundo digital?
Eran guías que recopilaban las primeras webs y agrupadas temáticamente como un directorio.  La gran mayoría eran horrorosas en cuanto a diseño pero empezaba a hablarse de internet. Era el año 1.995 y para conectarte a internet (a velocidad del coche de los Picapiedra) había que irse a un Cybercafé. Yo iba a uno que estaba en la calle San Bernardo, no duró mucho abierto. Pensamos en la editorial que existía curiosidad por saber que era internet pero había muy pocos ordenadores en las casas y casi ningún modem.  Las guías incluían un disquete para que navegases las webs sin necesitar de conectarte. No fue un gran negocio pero nos permitió aprender mucho sobre internet y la edición multimedia. En el mundo editorial teníamos un problema con la saturación del punto de venta (quioscos y librerías) y la posibilidad de imaginar alternativas de comercio electrónico era un sueño.

Los perfiles digitales son los más demandados a la hora de contratar. ¿Estamos evolucionando hacia un mundo completamente digital?
Ya no puedes ser analógico. Todos los profesionales, lo reconozcan o no, son digitales. Aunque hayas querido aislarte, rebelarte, resistirte, ha sido un esfuerzo inútil. Llevas años integrando tecnología digital en tu vida sin darte cuenta. Mensajes de texto, correo electrónico, el GPS del coche, el cajero automático del banco, Google,  traductores, PayPal, por mencionar algunos. Si a estas alturas de la película no has imaginado como se utiliza todo esto en tu provecho y en el de tu profesión, mejor busca alguna cueva libre y hazte ermitaño. El mundo digital es el de los sensores, el internet de las cosas. Tu cepillo de dientes eléctrico que viene acompañado en la caja de un sensor que optimiza y alarga tus cepillados, sin ordenador, sin móvil. Esto provoca cambios sociales igual que han ocurrido en otras revoluciones de la humanidad.  Se habla del fin del capitalismo como lo conocemos y de la economía colaborativa de coste marginal cero. De la masa compartiendo en lugar de poseer, de un consumo distinto y de un gran protagonismo del consumidor.

¿Cuáles son los sectores que más se están beneficiando de las app?
Aquellos que le facilitan la vida a sus clientes digitalizando su actividad. Que no tengas que llevar monedas y buscar un parquímetro, que vayas a un restaurante y sepas que vas a pagar menos y además poder fiarte de las opiniones de los clientes. Aquellos que han digitalizado su producto, desde una canción a una noticia pasando por una revista o un libro. Los sectores que permiten al cliente el “yo me lo guiso, yo me lo como” como en el caso de los viajes.Medios de comunicación, entretenimiento, seguros, contenidos, viajes, hostelería, alojamiento, transporte, tecnología, salud ya empiezan a sentir como el consumidor conectado o superconsumidor crea sus propias reglas del juego en el mundo de los negocios, te adaptes o no.  Ya han creado Blablacar, AirBNB, Bitcoin, Uber, Rastreator o Tripadvisor pasando por encima de la resistencia de los sectores tradicionales como una apisonadora. Es la economía colaborativa que rompe muchos de los principios del capitalismo y del consumo, tal y como lo conocemos.

Nos gustaría mucho saber cómo es exactamente el desarrollo de una app. ¿Cómo se hace ese proceso en Made in Mobile?
Nosotros ayudamos a apps existentes en su desarrollo de negocio más que hacer apps o asesoramos en cómo crear estrategias innovadoras o disruptivas a grandes empresas. A veces entran en juego las apps y en otras ocasiones no. Ahora estamos aplicando técnicas LEAN a grandes empresas y disfrutamos con proyectos relacionados con el internet de las cosas.

 ¿Cómo se compagina la dirección de una empresa con el trabajo de profesor y también consejero en una startup?
Consultoría, formación, asesoramiento, mentoring, inversión son labores muy parecidas y muy sinérgicas. Quizá la más importante es la formación, donde todo empieza. Se rechaza lo que se desconoce, ayudar a que se conozca lo que viene ayuda a su adopción y entendimiento.

Ahora que hay una fiebre por el emprendimiento y que todo el mundo se está lanzando a ella, ¿qué herramientas útiles crees que de verdad necesita un emprendedor?
Pasión, hambre, equipo, clientes, humildad, prototipo y ganas de aprender. No he dicho inversión a propósito. La mejor inversión es el dinero de tu cliente pagando por lo que haces. En las plataformas de crowdfunding tenemos miles de ejemplos de empresas financiadas por sus clientes. Esos inversores son los mejores.

Y por último, ya que eres experto en el desarrollo y diseño de aplicaciones, descúbrenos cinco aplicaciones que no sean muy conocidas.
Las que yo uso y pongo de ejemplo; Epark, Blippar, POP, Socialdrive y la nueva aplicación de comercio electrónico de El Corte Inglés con tecnología de Grability