La letal trayectoria de la mentira en el trabajo


La mentira está latente en nuestro entorno. Cada día nos topamos en su camino ya sea desde lo más personal hasta el ambiente más laboral. Forma parte de la vida y hay que saber lidiar con ella cuanto antes.

En la oficina se miente, y mucho. La mayoría de las ocasiones la mentira de escritorio suele descrbir un empleado muy feliz, fuerte y seguro de sí mismo. El ser humano hace estas cosas para ser aceptado por la masa. Una cuestión que se pone sobre la mesa en este interesante documentalde Televisión Española. La mentira no tiene por qué ser maligna ni esconder intenciones tóxicas, simplemente acaba siendo una mentira para nosotros mismos. A los demás no les importa tanto si este fin de semana lo pasaste en ese lugar tan especial y exclusivo, o si conociste a fulanito de cual con el que estuviste tomando un café.

Prueba de ello fue el resultado obtenido en una investigación de la Universidad de Massachusetts. El informe determinó que el 60% de los compañeros de trabajo nos mienten entre dos y tres veces, durante una conversación de diez minutos para parecer más atractivo o mejor profesional.

La mentira se traslada a menudo a las entrevistas de trabajo. Aparentemente no suele desembocar en nada especialmente terrorífico. Si no se trata de transformar un dato transcendental de tu currículum, suele pasar desapercibida y quedarse entre reclutador y candidato.

Sin embargo, a veces, sí que trasciende. Y demasiado. Eso mismo sucedió en dos ocasiones, entre tantas, que además tuvieron una repercusión muy mediática. Y es que la mentira puede convertirse en una bola que termine echando del puesto a la mismísima eminencia.

Estas dos historias se centran en el ex CEO de Yahoo Scott Thompson y en la que fuera la responsable de admisiones del Massachusetts Institute of Technology Marilee Jones. A ambos les costó el puesto tras falsear datos en sus currículos.

En primer lugar, Thompson fue descubierto y despedido en 2012, ya que no era cierto que tenía el grado de ingeniería en informática que decía tener, sino que únicamente disponía de un título en administración de empresas.

Yahoo afirmó primero que fue un «error inadvertido» que apareciera un grado académico de más en el currículo del CEO y en sus papeles oficiales, abriendo la posibilidad a que no fuera una mentira intencional, sino un accidente. Sin embargo, el «error» en cuestión se agrava aún más, ya que la mentira se desvela cuando Thompson estaba en Yahoo y no antes. El ejecutivo ya había falseados datos en su paso por eBay, donde presentó el mismo currículo.

La mentira puede llegar a ser tal, que el propio mentiroso termina por creérsela. Y esto ocurre en la mayoría de las veces. En una entrevista realizada en 2009 con un programa de radio, Thompson se llama a sí mismo un «ingeniero».

En el segundo caso, Marilee Jones falseó que disponía de un doctorado. Tras 28 años trabajando para el MIT, impartió numerosas conferencias en los Estados Unidos y fue premiada en varias ocasiones por su labor. Sin embargo, todo esto no puedo impedir que fuera descubierta y despedida, después de una lamentable mentira de hacía casi tres décadas. Y es que la imagen de la empresa e institución prima sobre la reputación de los pequeños mentirosos que pueden llegar a perjudicar la credibilidad del resto de sus colegas.

Y sino que se lo digan al ex CEO de Volkswagen Martin Winterkorn, despedido tras el escándalo de las emisiones ilegales de dióxido de carbono. En este caso, la mentira estaría apoyada por toda la empresa, la cual tuvo que declinarse por su propia imagen en lugar de la de Winterkorn, como suele suceder.


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