El cine que todo directivo no debería perderse


Es época de descanso, relax y ocio. Tiempo para dedicarnos a nosotros mismos, un privilegio que anhelamos en muchas ocasiones durante el resto del año. Después de estar a miles de ocupaciones, llegamos un día en agosto y no hay nada que hacer. Pues bien, proponemos que cultives tu faceta más cinematográfica al tiempo que desarrollas otros aspectos del intelecto con los que mejorar tu trabajo a tu vuelta.

El cine es uno de los recursos más importantes para el conocimiento de las personas, su poder para provocar sentimientos y sensaciones en el espectador es infinito. Por ello, lejos de ser descabellado, podemos crear una similitud casi en línea recta entre la responsabilidad del cine hacia el espectador y la del CEO hacia sus empleados. Para lo que tendrá su especial post más adelante. Por ahora, basaremos el de hoy en nutrir al directivo de contenido suficiente como para que sienta unas vacaciones de provecho mientras disfruta con el séptimo arte.

Una serie de películas, clásicas e independientes, que no debería perderse cualquier ejecutivo. Y es que para muchos cineastas profesionales, una buena película simplemente es aquella que nunca te cansas de verla. Siempre sacas algo nuevo, positivo o negativo, con lo que cultivar la reflexión hacia el film.

Comenzamos nuestra lista con una de las mayores muestras del cine de todos los tiempos. Nos referimos a Ciudadano Kane (Orson Welles, 1941). Siempre estás a tiempo de preguntarte qué es lo que importa en la vida. El magnate y adicto al poder, riqueza y riesgo Charles Foster Kane te lo contará. Acaso ¿el éxito tiene precio?

Wall Street (Oliver Stone, 1987), un film sobre la codicia, los ‘yuppies’ de los años 80, el juego de la bolsa y sus consecuencias. ¿Qué es ético y qué no para ganar dinero? Y es que el dilema humano está fuera de la órbita del implacable Gordon Gekko.

En busca de la felicidad (Gabriele Muccino, 2006). Justo lo contrario de Gekko, Chris Gardner es un humilde vendedor de aparatos hospitalarios sin suerte, a pesar de su buen currículum: lo abandona su mujer y se queda con la custodia de su hijo, también lo despiden de su trabajo y se encuentra en graves problemas para sacar adelante a su pequeño. Aun así, logra conseguir una oportunidad en una casa de bolsa y cambia radicalmente su suerte a base de esfuerzo, perseverancia y muchas ganas de aprender. Una historia muy emocionante y motivadora basada en hechos reales.

Glengarry Glen Ross (James Foley, 1992). Un tema de plena actualidad: el paro acecha por todas partes, así que un agente inmobiliario de Nueva York lucha por su trabajo mientras las condiciones laborales son cada vez más duras. Las ventas a cualquier precio sino, el despido.

El gran farol (James Dearden, 2000). Nick Leeson, un empleado del Banco Barings revolucionó en 1995 el sistema financiero del sureste asiático. Aunque era considerado el mejor de los empleados, robaba al banco enormes cantidades de dinero para cubrir las pérdidas de sus operaciones financieras, pero llegó un momento en que el volumen de los desfalcos era exorbitante.

August (Austin Chick, 2008). Dos hermanos intentan salvar su compañía financiera en Wall Street justo un mes antes de los atentados del 11-S.

Cleveland contra Wall Street (Jean-Stephane Bron, 2010). El 11 de enero de 2008, Josh Cohen y sus asociados, abogados de ciudad de Cleveland, asignan en justicia a los 21 bancos que consideran responsables de las ejecuciones hipotecarias que están devastando la ciudad. Pero los bancos de Wall Street a los que atacan se oponen por todos los medios a la apertura de un juicio. Cleveland vs Wall Street cuenta la historia de un juicio que debería haber existido. Un juicio de cine, donde los protagonistas y sus historias son reales.

Tucker: un hombre y su sueño (Francis Ford Coppola, 1988). Un visionario empresario quiso diseñar el coche del futuro y desafió a la todopoderosa industria del motor americana. Pero los bloqueos constantes de sus gigantescos competidores hicieron que fuera un fracaso, a pesar de que muchas de sus innovaciones revolucionaron el concepto del automóvil de la época – finales de los años 40.

Son algunos de los títulos que todo directivo debería haber visto al menos una vez. Una primera entrega de películas con las que bien se podría hacer una larga lista. De momento, con esta selección, el CEO podrá satisfacer su apetito más inmediato del buen cine para ejecutivos.


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