«Hay que saber delegar usando mucha inteligencia emocional»


Javier Andrés Marín es fundador y CEO de ticketea, una plataforma tecnológica que simplifica la forma de organizar eventos y vender entradas. ¿El propósito? Hacer accesible la cultura, facilitar la creación y el acceso a la multitud de eventos culturales de una forma sencilla y directa, sin complicaciones.

Prueba de convertirse en una solución que muchas personas estaban buscando, ticketea se ha ganado el reconocimiento de muchos: premio como mejor webshop de Cultura y Ocio en los Premios de e-Commerce 2015, premio a la empresa con el producto más innovador en los Premios E-commerce Awards 2012, finalistas de los Premio Ficod (Foro Internacional de Contenidos Digitales) como Modelo de Negocio Innovador en 2010. Además, esta pequeña empresa, que cuenta ya con un total de 60 empleados repartidos en varias sedes y países, fue seleccionada en 2014 como una de las 20 mejores PYMES para trabajar en España según la organización internacional Great place to work.

Durante la entrevista, de la que os presentamos esta semana la primera parte, el fundador de ticketea, reconoció que una de las habilidades que ha tenido que reforzar ha sido su «capacidad para gestionar un grupo muy grande de personas».

Otro de los retos de todo CEO o directivo en cualquiera que sea su sector de actividad es el de «aprender a delegar el proyecto a otros, es una transición que todo emprendedor debe aprender a gestionar». «Saber gestionar ese paso con mucha inteligencia emocional y sin perder de vista los valores que siempre he querido para mi, para la empresa y de la gente que trabaja en ticketea», es de las habilidades más importantes y, a veces, más difícil del emprendedor.

¿Qué diferencia a ticketea de otras compañías que operan también dentro del mercado del ticketing?

La principal diferencia y también clave del éxito de ticketea es que la solución tecnológica está preparada para que un organizador pueda crear su evento en apenas dos minutos y comience a vender entradas inmediatamente después. Le ofrecemos la posibilidad de controlar en todo momento la venta, el precio, el tipo de ticket, permitiéndoles estar en el centro de las decisiones. Por eso nos gusta decir –es un lema en el que insistimos mucho– que somos los socios tecnológicos de los organizadores de eventos.

Creo, además, que también nos diferencia nuestro estilo. Somos una empresa joven, que se comunica con sus usuarios y organizadores de una manera muy cercana, con una plantilla muy versátil que ha desarrollado productos sencillos de usar, una gran capacidad de marketing y promoción, crecimiento internacional y mucha credibilidad y marca reconocida entre los grandes y pequeños promotores.

¿Cuál es la clave para ganarse la confianza del cliente en un mercado tan competitivo y extenso como el e-commerce?

En nuestro crecimiento, que ha sido rápido, pero siempre sobre seguro, ha sido muy importante que en cada paso del camino hayamos demostrado que todo lo que decimos que sabemos hacer, es cierto que lo sabemos hacer. Para ganarse la confianza de un cliente es muy importante ser honesto con él, no exagerar los logros que va a alcanzar con tu ayuda y no tener ningún problema en decir: «no».

Un cliente al que le dices: «esto que me pides yo no puedo ofrecértelo» es probable que vuelva más adelante por otro producto o porque ya estás preparado para ofrecérselo. Uno al que le mientes, seguramente no regresará jamás.

¿Qué le llevó a encontrar esta oportunidad de negocio?  

Ticketea surgió de la necesidad de un amigo, que quería participar de manera solidaria en el Mongol Rally –el ‘París-Dakar de los pobres’–, pero se encontró muchas dificultades para recaudar fondos a través de la venta de entradas de eventos que quería organizar para financiarse la competición. No existía ninguna forma de recaudar el dinero a través de un sistema de venta de entradas, que fuese intuitivo, sencillo y abierto a todo el mundo. Por entonces, año 2009, yo estaba cursando un máster en el Instituto de Empresa y se me ocurrió hacer mi proyecto del plan de negocio del máster sobre una plataforma que permitiese a cualquier persona crear eventos, promocionarlos y vender entradas a través de Internet. Así nació ticketea.

¿Qué habilidades como fundador y CEO ha tenido que reforzar en su trayectoria en ticketea?

He profundizado, obviamente, en mis conocimientos sobre programación, informática, legal o marketing, ahora sé mucho más que cuando empezamos. He aprendido mucho durante todo este camino, pero lo más importante ha sido tener que reforzar mi capacidad de gestionar un grupo muy grande de personas: desde inversores o el consejo de administración, a clientes, empleados, proveedores o usuarios. Todos con sus ideas, ambiciones, miedos y características, a veces similares y a veces diferentes. Por suerte, han ido creciendo paulatinamente y he podido trabajar cada ámbito.

Con respecto a la gestión de personas, ¿a qué retos se enfrentaba al comienzo y cuáles son los de hoy?

Cuando empezamos, éramos una plantilla pequeña que lo hacíamos y controlábamos prácticamente todo como una pequeña familia. El reto por entonces era convencer a profesionales de diferentes ámbitos para que confiasen en ticketea y dejasen sus empleos para apostar por este proyecto.

Una vez que este reto se superó y notamos que ya no nos costaba atraer talento, el reto durante la etapa de crecimiento de la empresa fue que la plantilla no sintiera que la empresa se deshumanizaba o había perdido nuestro estilo de hacer las cosas como seña de identidad. Quería que todo el mundo sintiera que ticketea seguía siendo un sitio donde nos importaban las personas.

Ahora que hemos crecido hasta los 60 empleados, en varios países y sedes, y que me es muy complicado estar en todas las oficinas, reuniones o decisiones, mi reto personal ha sido aprender a delegar el proyecto a otros, es una transición que todo emprendedor debe aprender a gestionar. Para mí no ha sido complicado porque tengo un equipazo conmigo, pero mentiría si no dijese que hay que pasar por esa transición, saber gestionarla con mucha inteligencia emocional y sin perder de vista los valores que siempre he querido para mi, para la empresa y de la gente que trabaja en ticketea.