El proceso de selección: Hablar en público


Hablar sin ponerte nervioso delante de tu entrevistador o entrevistadores, la última frontera. Como último apunte sobre el proceso de selección queremos daros unas breves pero precisas claves para que nuestro discurso fluya de manera natural.

En estos casos lo curioso es que sabemos perfectamente lo que queremos decir. Con la cabeza fría distinguimos perfectamente entre lo que debemos y lo que no debemos decir. Sin embargo a la hora de la verdad hablamos más de lo que debemos o nuestra garganta se atasca y no hablamos cuando teníamos que hacerlo. Con lo cual la clave está en mantener la cabeza serena:

Ponte en contexto: Coger distancia te será de gran ayuda. Piensa en cuantos entrevistados pasan por esa misma sala con tus mismos nervios y probablemente con suertes muy dispares. Piensa también en cuantas entrevistas has hecho y si esta es la primera en cuantas te quedan por hacer. En definitiva, quita dramatismo al asunto, eso te ayudará a ser tu mismo,

Prepara un pequeño guión de temas: No se trata de que prepares todo lo que quieres decir al pie de la letra. Esto es muy importante, porque si preparas todo y algo se te olvida darás la sensación de llevarlo preparado, con poca naturalidad. Con pequeño guión nos referimos a ciertos puntos fuertes o experiencias previas que no puedes olvidar decir. No se trata de que prepares las palabras exactas si no de que te asegures de hablar sí o sí de esos puntos.

Agua y aire: Así de sencillo. Con los nervios la garganta se seca y lo más aconsejable es que tengas un vasito de agua cerca. Probablemente antes de la entrevista te ofrezcan uno, no lo rechaces por vergüenza o nervios, acéptalo. Y por último no olvides respirar. Es muy común que en situaciones de tensión nos olvidemos de respirar y acabemos ahogados y pensando menos. Si notas que estás poniéndote nervioso en un momento de la entrevista simplemente respira hondo y verás como todo empieza a aclararse.

 


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