Así es un día productivo


Tener un día productivo no es tan complicado como lo pintan. Sólo hay que seguir unas determinadas rutinas y concluirás tu jornada con una gran sonrisa de satisfacción por el trabajo realizado.

La productividad no es más que la optimización adecuada del tiempo. Por ello es tan importante o más terminar las tareas como saber establecerlas en un límite realista. De lo contrario el sentimiento será el opuesto: frustración.

Lo primero que se debe tener en cuenta es conocer las técnicas que mejor se adaptan a nuestra rutina diaria. Leerlas, escucharlas, verlas y apuntarlas. Ser un profesional productivo no se consigue de un día para otro, por eso se deben interiorizar poco a poco. De esta manera se implantarán con fuerza en nuestra vida cotidiana. Un buen truco puede ser el de seguir algunos ejemplos aplicados a prácticas diarias, siempre y cuando nuestra jornada sea partida. En la intensiva, simplemente habrá que recudir el tiempo del almuerzo en un descanso más breve. Y por supuesto, apagar antes nuestro ordenador.

7:00 Hay quien por las mañanas, nada más levantarse, disfruta de un nivel de energía alto, así como su capacidad para concentrarse. Es en este momento, en casa, cuando se pueden hacer unas primeras tareas como poner en orden nuestra agenda o practicar deporte. Además, se aconseja poner el despertador diez minutos antes de lo habitual. Con el tiempo estos diez minutos pasarán a ser media hora. Un tiempo extra para hacer las cosas con calma y relajados, mientras desayunamos fuerte.

8:00 El trayecto a la oficina suele ser muy productivo. En él, la cabeza puede ir generando multitud de ideas que bien nacen de escuchar música relajadamente o los programas matinales de la radio.

8:45 Nada más llegar a la oficina se pueden revisar los compromisos del calendario puestos para hoy. Un truco para mejorar nuestra productividad es la de hacer nada más comenzar la jornada una primera tarea importante. De principio a fin. Esto nos proporcionará una recompensa que ayudará a un agradecido empujón matinal.

10:00 Una vez terminada esa primera actividad, podemos revisar correo y actualizar las ideas que durante el trayecto nos han ido surgiendo. Durante este peldaño podemos usar la “técnica del pomodoro”. Ésta práctica consiste en márgenes de tiempo de 25 minutos en los que trabajar sin interrupciones ni distracciones. Tras ellos, 5 minutos de descanso. Y cuando han pasado cuatro periodos de 25 minutos, se procede a descansar durante 15 minutos. Sin embargo, hay a quien le sirve y a quien no. Y dependiendo del día será más sencillo acoplarla o no a nuestra rutina diaria. A veces cuando se está concentrado es mejor seguir un poco más. Los descansos están bien, pero tantas pausas pueden atentar con nuestra productividad.

La multitarea puede ser una ventaja o un problema en este caso. Suele provocar estrés por lo que se recomienda ir empezando y terminando los diferentes asuntos. El objetivo es llegar a la hora de comer con todas las tareas importantes terminadas. Además, es aconsejable dejar una media hora antes del almuerzo para realizar aquellas pequeñas cuestiones que han ido surgiendo a lo largo de la mañana, o revisar de nuevo el correo.  De esta forma paliaremos uno de los mayores errores productivos. Lo urgente no debe regir el día a día.

13:00-14:00 Momento de bajón y hora de comer para recuperar energías. Es bueno que después tomes unos minutos para chalar con los compañeros, sumergirte en las redes sociales o leer algún artículo que te interese. Lo importantes mantenerse desconcentrado y distraído.

15:15 Vuelta a trabajo y a la concentración. Durante este periodo se pueden realizar las tareas más livianas o los asuntos pendientes. También adelantar trabajo de otros días.

17:00 Antes de cerrar nuestro ordenador es de buena costumbre actualizar el calendario y seleccionar las tareas importantes para el día siguiente. Si hay alguna cuestión pendiente que resolver, podemos alagar un poco nuestra jornada. Aunque es importante tener en cuenta que estos tiempos extras sean la excepción y no la norma, para no afectar la vida familiar y social. Sino lo resolvemos es que no hemos sido lo suficientemente productivos.

18:00 Hora del deporte, de pasear, de moverte. Reunirse con familiares o amigos.

20:00 Antes de disponernos a terminar el día, no viene mal hacer un repaso mental del trabajo que hemos hecho a lo largo de la jornada. Evaluar las cosas que se han hecho correctamente y lo que se puede mejorar. Se puede hacer mientras se prepara una buena pero ligera cena.

21:00 Relax total. La idea es despejar la mente de cualquier preocupación y dormir con la seguridad de que todo está bajo control.

 


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