¿Tu tiempo es oro?


 

 

 

 

 

 

 

Una de las expresiones más usadas es aquella de «Mi tiempo es oro» en lo referente en a qué le dedicamos tiempo o no. Sin embargo ¿Tratas tu tiempo como tal? es decir, si ahora mismo alguien te diese oro, lo cuidarías y planificarías su uso con cuidado. ¿Por qué no haces lo mismo con tu tiempo?

Calcula tu margen para improvisar. Eso es, improvisación calculada. Determina cuanto tiempo quieres dedicar al ocio. Cuanto tiempo puedes permitirte para no hacer nada e improvisar. Improvisar es importante pero no incluyas la improvisación en tu día a día. No llegues a la oficina «a ver que se te ocurre» porque tu cerebro elegirá opciones mucho más divertidas que ser productivo, te lo aseguro.

Basa tus objetivos en experiencias. Evidentemente para ser productivos tenemos que fijarnos objetivos muy claros. Tener hecha una tarea a una hora concreta. Pero no podemos planificar nuestras tareas en función a deseos porque aunque queramos terminar algo muy pronto nuestra capacidad es siempre la misma y solo nosotros la conocemos. Por eso es importante marcarse un objetivo realista para no frustrarse o distraerse.

Prepárate recompensas. Recompénsate con tiempo para disfrutar. Agenda un espacio de tiempo para hacer lo que te de la gana. Esto tiene una doble ventaja, ya que evidentemente nadie puede trabajar horas y horas sin parar pero a veces, parar y descansar no nos sabe todo lo bien que debería ya que nos remuerde la conciencia. Sin embargo, si paramos exactamente cuando habíamos pensado y lo hacemos tras haber sido productivos, nuestro autoestima aumentará y además de descansados, afrontaremos el trabajo restante con más ánimo.

Decide las cosas que no quieres hacer. Esta es una de las mayores lecciones que da el conocer realmente la importancia de nuestro tiempo: no podemos hacer de todo. En un principio nuestra actitud o predisposición puede ser la de abarcarlo todo, siempre surgen planes o tareas que hacer dentro y fuera del trabajo que tenemos que priorizar. Y sí, tenemos que dejar algunas fuera, tenemos que renunciar a algunas cosas porque o renunciamos a ellas o renunciamos a nuestro tiempo. Y el tiempo es siempre más valioso. Por eso tenemos que delegar o decir que no a ciertos proyectos si no entran dentro de nuestra planificación temporal.

Tienes un bien muy preciado y que se agota por momentos. Úsalo como si de oro se tratase, saca el máximo partido de tus inversiones de tiempo.

 

 


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