Aprovecha tu momento ‘after working’


Hace ya unos años que los españoles llevamos practicando uno de los hábitos más extendidos también fuera de nuestras fronteras: el after working, un aperitivo después del trabajo, cuyo inicio ronda las siete de la tarde y se suele prolongar hasta las diez de la noche. Por lo que se trata de una prueba más en nuestra lucha por igual el horario laboral al resto de Europa. De hecho, esta práctica lleva más tiempo instalada en nuestro país de lo que pueda parecer a primera vista.

Lo que es cada vez más común, es que las empresas inviten a sus empleados a tomar algo después de una intensa jornada de trabajo. Y resulta ser una herramienta más para mejorar el rendimiento y motivación del trabajador. Fortalece las relaciones entre compañeros y sirve para que muchos empresarios y clientes se conozcan de una forma distendida, lejos de las comidas de negocios y los fríos despachos. De hecho, forma parte de la materia con la que está hecha Silicon Valley, donde cada momento del día se aprovecha para hacer networking.

Sin embargo, esta tendencia ha sido importada de los países anglosajones, donde es bastante habitual comprobar cómo los ejecutivos llenan los pubs en horas de after work. Uno de los lugares de encuentro más comunes que actúan como punto de referencia en la ciudad londinense, es The club at the Ivy. Se trata de uno de los clubes más selectos de la capital británica. Está especializado en after working y en él únicamente tienen cabida empresarios, artistas, miembros de la realeza y celebridades. Una selecta lista que forma parte de la marca personal de muchos profesionales. Además, en The Ivy las personas se sientan en zonas por escrupuloso orden de llegada. De ahí, que las relaciones que se crean sean totalmente fortuitas e inesperadas ofreciendo la posibilidad de interrelacionarse entre sí a profesionales de campos diferentes.

Sin embargo, no hace falta trasladarse a la glamurosa Londres, en Madrid también disponemos de una amplia lista de locales donde explorar nuevas relaciones laborales, posibilidades de negocio y empleo, o simplemente donde compartir momentos distendidos con nuestro equipo de trabajo. Aquí algunas sugerencias para abrir apetito. Y es que el sector de la hostelería ha visto todo un filón en esta tendencia que tanto promete quedarse.

Pero, ¿qué ocurre cuando leemos que muchos profesionales escapan al bar de la esquina a tratar asuntos laborales en mitad de la jornada laboral? ¿Estamos hablando de after working?

Algunas teorías sostienen que el empleado que huye a los pubs para hablar de asuntos de trabajo es debido al mal clima que se respira en su centro de trabajo. Sin embargo, nada más lejos de la realidad, la visión sobre este hecho ha de ser mucho más amplia. Que las personas salgan de las oficinas no quiere decir que en ellas se propicie el ambiente tóxico. Se pueden crear espacios que favorezcan la distensión entre empleados, pero no debemos caer en la trampa de la generalización. Incluso, se podría apreciar como un signo positivo: los trabajadores están unidos y salen a tomarse algo al bar. Buen síntoma, siempre y cuando sepan gestionarse el trabajo.

A diferencia del after working, cuando se sale en horario laboral a debatir y aclarar cuestiones de trabajo no es más que uno reunión más en otro tipo de espacio —tendencia que podemos ejemplificar en el walking meet. El asunto que hoy tratamos tiene un sentido mucho más amplio. No importa tanto el tema que se trate o el lugar donde se converse, se enfoca a compartir tiempo de ocio con nuestros compañeros y/o directivos después del horario de oficina. Cada uno lo puede utilizar como mejor lo considere. Al final, el after working consiste en potenciar el sentimiento de pertenencia al grupo y facilitar la conexión entre relaciones laborares, ya sea a través de temas livianos y caseros, como mediante cuestiones importantes de trabajo.

¡No me acuerdo! ‘Tierra, trágame’


La tecnología nos ayuda a ser más productivos, que no quepa duda. Nos resuelve infinidad de cuestiones relativas a la organización adecuada de nuestro trabajo. Sin los gestores de información adecuados sería una pesadilla gestionar el enorme volumen de datos. Debemos controlar al Big Data antes de que él nos controle a nosotros. ¿Qué decir de los motores de búsqueda? Prácticamente casi todas las cosas que no nos vienen a la cabeza, las buscamos en Google. Y es que vivimos en un mundo donde parece ser que el objetivo es hacernos la vida más fácil. ¿Por qué no? Es comprensible. Pero como todo, tiene una parte oscura y esa es la memoria. Así lo confirma un estudio, por si nos quedaba aún alguna duda. Nos hacemos vagos mentalmente y depositamos una fe ciega en Internet.

Ocurre muy a menudo y puede suponer un gran problema si trabajamos en un entorno de networking o queremos potenciar nuestra productividad. Acordarse del nombre de una persona puede llegar a ser un verdadero quebradero de cabeza, con resultados negativos para nuestra imagen profesional.

No se trata de saberse de memoria todos los números primos, ni los teléfonos de nuestra agenda. Sino se trata de deshacerse de datos irrelevantes para incorporar nuevos. Sin embargo, a veces eliminamos los que no queremos. ¿Cómo desarrollar una mente selectiva que fije lo que realmente queremos? Esto lo sabe muy bien Nelson Dellis, campeón mundial de memoria. Este joven estadounidense es capaz de memorizar siete barajas de cartas cada día y recita listas de 1.500 dígitos. Según Dellis, «la clave está en asociar lo abstracto, como es un número, con lo concreto, como un personaje famoso».

El primer paso para recordar cualquier información es desarrollar la capacidad de concentración y focalizar nuestra atención en lo que nos importa. Parece fácil, pero a veces resulta especialmente complicado y sus consecuencias son devastadoras. Liberar la mente de pensamientos innecesarios y acabar con el estrés es clave para mantener los sentidos agudizados y al cien por cien. Otro de los pilares de la memorización es la comprensión. Difícilmente memorizaremos algo cuando no lo hemos comprendido antes bien.

Uno de los trucos que mejor funciona, sobre todo si nos encontramos en un contexto de networking, es la repetición de palabras. Nos presentan un contacto nuevo e inmediatamente después, pronunciamos su nombre. Hablar en voz alta, ayuda a nuestro cerebro a retener aquello que acabamos de repetir.

Para recordar nombres también podemos utilizar el modelo expuesto por Cicerón en De Oratore. Se trata de reunir a todos esos nombres en una historia que les implique, ya que recordamos mejor las narraciones que las listas. Si además, esa historia es peculiar, más fácil será recordar cada detalle de la misma. Al igual que lo relacionamos con una narración, también podemos crear un vínculo de su nombre con el de un personaje famoso, por ejemplo. Estaremos asociando cada palabra con algo que conocemos y nos es más familiar.

No debemos olvidar los clásicos consejos. Leer habitualmente en nuestro tiempo de ocio es uno de los ejercicios prácticos más básicos para ejercitar nuestra memoria. Especialmente, si solemos seguir narraciones extensas.

Y que no nos importe demasiado, si tardamos un tiempo en acordarnos de aquella fecha o el nombre de aquel contacto. Lo importante es poner a trabajar nuestra cabeza. La velocidad con la que recordamos un dato aumenta con la práctica. Por eso, antes de entrar en Google, pongamos a funcionar nuestro cerebro. Que trabaje duro.

Si aun así, nos cuesta focalizar la atención, podemos realizar actividades relacionadas con la meditación o incluso con el tan de moda mindfulness: entrenamiento mental cuyo fin último es abordar la vida con la exigencia que ella nos impone, pero con un desgaste mínimo para la salud física, mental y emocional. Para ello, emplea recursos mnemotécnicos dirigidos a ejercitar la capacidad de concentración.

 

Saca provecho de tu red de contactos


Cada vez es más fácil añadir contactos a nuestras agendas digitales o los clásicos listines telefónicos. Empezando por la de nuestros dispositivos móviles y terminando en las individuales de cada red social, pasando por el libro de tarjetas de visita. Sin embargo, ¿cuáles de esos contactos son verdaderamente pertinentes para nuestra labor diaria? ¿Y cuántos se habrán quedado obsoletos? Sinceramente, resulta un trabajo arduo a la vez que dilatado en el tiempo y nada atractivo.

Todo ello, deriva en agendas que superan los límites de capacidad para administrar todos los contactos profesionales que se van añadiendo cada semana. Siendo de especial importancia el adecuado manejo y optimización de toda la lista de posibles ganchos, que puedan aportar nuevas y interesantes oportunidades a tu negocio.

Pero cuidado, de la eficiente o no gestión de nuestra red de contactos dependerá si aprovechamos al máximo ese listado que en ocasiones no hay quien entienda. Y qué mejor que aliarnos a las tecnologías aplicadas al servicio del network para sacarle todo el partido que se merece.

Aquí proponemos algunas que pueden resultar útiles para atajar un problema del que, en muchas ocasiones, no se toma demasiada importancia. Pasan los meses y somos incapaces de controlar la interminable red de contactos. El objetivo será administrar qué contactos son relevantes y para qué entre cada una de las agendas que tenemos repartidas en varios soportes. Asimismo, gracias a ellas encontraremos los mejores lugares para encontrar nuevos posibles clientes o ventanas por donde expandir nuestra empresa.

–       Plaxo. La clásica herramienta para la gestión de contactos. Sincroniza todas la agendas repartidas en varios dispositivos, ya sea Gmail o Outlook, así como el Address Book de Apple. Su servicio está basado en la web y es especialista en esta integración de todos lo servicios de contactos que poseamos.

–       Smartsheet. Con ella podremos asignar tareas, adjuntar documentos, crear timelines de proyectos, crear alertas, y mucho más. Pero con su sistema de administración de contactos, mantener un registro de nuestras relaciones con clientes podrá ser mucho más sencillo de lo que sería con otra plataforma.

–       Highrise: Especializado en el registro de propuestas de negocios y próximos contratos. Cuenta con un potente sistema de recordatorios para nunca olvidarnos de hacer un seguimiento.

–       Happening. Creada para encontrar esos lugares donde encontrar personas que nos aporten valor profesional. Se trata de una aplicación móvil que nos señala en ‘rojo’ los eventos a los que debemos acudir para ampliar la red de contactos. Propone las sesiones especificas de networking que nos pueden interesar según nuestro perfil.

–       MeetMe. Aplicación móvil con la que determinar el mejor sitio para llevar a cabo una reunión. Establece el punto intermedio entre ambas personas y propone un listín de cafeterías, restaurantes, hoteles. etc., donde cerrar un trato o comenzar una negociación fructífera. Enfocada tanto al ámbito laboral como personal.

–       Contacts Journal. Varias veces te habrás hecho la misma pregunta, ¿qué acciones debemos realizar sobre cada uno de nuestros contactos? Esta herramienta es un pequeño CRM adaptado a las características del iPhone y se basa en la gestión de un calendario. Además, podemos anotar las impresiones de cada llamada, reunión o primer contacto de la persona añadida en nuestra network. Nos dará una idea muy aproximada del valor real que aporte ese contacto a nuestro negocio.

–       WorldCard Mobile. Volvemos de una sesión de networking con los bolsillos plagados de tarjetas de visitas. Gracias a esta herramienta, podremos escanear cada una de las tarjetas y sincronizarlas con nuestra libreta de direcciones. Además, nos da la opción de extraer los datos de dicha tarjeta para integrarlos en otro tipo de ficheros o formatos.

Entre la multitud de aplicaciones útiles para la gestión de nuestra network, estas son algunas propuestas que simplifican y organizan una de las fuentes – sino la principal – más importantes para encontrar nuevas oportunidades de negocio.

 

Google abrirá el 22 de junio su campus de emprendimiento en Madrid


El 22 de junio de 2015 está  previsto que Google abra las puertas de su esperado campus en Madrid, una iniciativa que pretende ayudar a impulsar la creación de startups en España y que fue anunciada por el gigante de internet el pasado octubre. La ubicación del Campus se centrará, según el comunicado de Google, en «un edificio precioso con un pasado histórico» situado en la Calle Mazarredo, 9.

El proyecto convierte a la capital española en la cuarta sede mundial de uno de los campus del gigante de internet, tras Londres, Tel Aviv y Seúl. Pero la directora del campus, Sofía Benjumea, ha dejado claro que el proyecto es para toda España.

En unas declaraciones realizadas para Cinco Días, Benjumea ha declarado el plan que tienen para la promoción de Google: «Vamos a iniciar en los próximos días una gira por cuatro ciudades españolas (Barcelona, Valencia, Málaga y Vigo), aunque habrá más después, porque queremos presentar el campus a los diferentes ecosistemas de emprendedores locales. Queremos que sepan que Campus Madrid está abierto a todos ellos; es un hogar neutro para toda la comunidad emprendedora, donde pueden encontrar muchas de las cosas que necesitan para empezar: una comunidad, acceso a un networking, asesoramiento y formación”, explica Benjumea, que insiste en que la misión del campus es unir a las diferentes comunidades que participan en el ecosistema emprendedor. “Uno de los retos que tiene España es la fragmentación, la falta de conexión entre las distintas comunidades (desarrolladores, inversores, emprendedores, aceleradoras…), y buscamos corregirlo”.

El campus, que tiene dos plantas, también cuenta con un espacio con capacidad para 200 personas para organizar eventos, y tendrá una aceleradora residente, con sus startups en desarrollo.

Hay que conseguir que el resto de gente se pregunte ¿Y qué va a ganar alguien conmigo?


Andrés Pérez Ortega hasido durante 15 años responsable de Compras, Logística y Desarrollo de producto en REPSOL, Quaker Oats, Carrefour, Lucent Technologies o el Grupo ONCE. Es pionero en  Estrategia y Branding Personal en España y Latinoamérica y desde 2004 asesoro a empresas y profesionales e imparto conferencias, cursos, seminarios y consultoría.

En épocas de crisis o en trabajos en los que es difícil desarrollar la estrategia personal. ¿Cómo se puede aumentar el valor de los profesionales?
Puede ser más complicado pero necesario. La creación y gestión de una marca personal o profesional siguen procesos paralelos: lo primero es tener claro el objetivo. No es fácil, por eso hay que preguntarse dónde se quiere estar dentro de X años. Si no te sabes posicionar en el mercado te puede pasar como a Nokia, o a Kodak. El segundo paso es saber qué es lo que vendes: hay que pretender que no te encasillen, sino que en vez de ponerte una etiqueta se descubra lo singular. Para mí, el cv ya no sirve para nada, hay que demostrar qué es lo que te hace valioso. Hay que conseguir que el resto de gente se pregunte ¿Y qué va a ganar alguien conmigo? ¿Qué les voy a aportar?. En último lugar, dejar muy claro que no hay que venderse: hay que vender lo que uno hace. ¿Cómo se consigue la confianza? A través de una buena oratoria, una demostración de tu trabajo y hacer visible lo que haces, donde ya te tienes que valer de conferencias, o comunicación online para ayudar a difundir tu trabajo.

¿Cree que las empresas son conscientes de la importancia del Posicionamiento Personal y Profesional o es algo que está más instalado en los entornos de trabajo más jóvenes?

No tiene nada que ver. En realidad una marca es una huella, y hay que dejar huella en las personas. No es cuestión de edad, ni de sexo, es cuestión de posicionarse para llamar la atención. Todos somos profesionales, todos vendemos servicios y hay que olvidarse de las etiquetas. Es cuestión de saber a cuánta gente vendes tu producto o cómo lo vas a vender.

En un principio su carrera profesional aparentaba no estar orientada al desarrollo de la Marca Personal. ¿Qué le llevó a dar el salto?
Aunque siempre se puede relacionar la Marca Personal, lo cierto es que tuve una razón más personal. Cuando me despidieron de mi primer trabajo, en Repsol, el mercado estaba en plena ebullición en los 90 y todo estaba cambiando mucho. Cuando me despidieron de mi último trabajo llegué a la conclusión de que se debería de considerar a los trabajadores, a todos, gente no sustituible, gente auténtica. Los departamentos de Recursos Humanos buscan proveedores buenos, baratos y sustituibles: hay que dejar de ser marca blanca. Mi historia me dijo que podía cambiar esto, que podía cambiar el trabajo de las personas, y en eso estamos.

En el trabajo que realiza de asesoramiento a empresas, ¿qué es lo que más cuesta que entiendan acerca del Branding Personal?
Realmente es una tarea muy complicada, porque los departamentos de RRHH no ven con buenos ojos ésta práctica. En los últimos años, con tanta externalización, muchos departamentos de RRHH están en periodo de declive, son ejecutores de la dirección y ya no desarrollan a las personas. RRHH no hacen más que poner puertas al campo. Tienen la oportunidad de convertirse en gestores de marcas profesionales, pero tienen mucho miedo y no se atreven. Ponen muchas pegas y lamentablemente tiene muy poca solución. En vez de convertirse en herramientas de desarrollo, las están minando.

De todas tus facetas: escritor, ponente, asesor, ¿con cuál se queda? ¿Hay alguna disciplina con que aún no se haya atrevido?
Todo se compagina, yo no soy escritor, de hecho no me gusta nada escribir (ríe).  De momento he hecho vídeos, post, conferencias, uso twitter… pero seguro que antes o después se me ocurre alguna otra forma de comunicar. Creo que todo es una combinación de varias herramienta de marketing personal, como son el networking, el hablar en público y tener un buen blog. El blog es algo importantísimo.

¿Hasta qué punto las redes sociales han ayudado a difundir su trabajo?
Yo soy muy crítico con el mundo 2.0 pero Internet nos ha hecho la vida muy fácil, con la interacción, poder comunicarse en cualquier lugar en cualquier momento. Si pudiera escoger las tres herramientas que me llevaría a una isla desierta serían el blog, Twitter y Linkedin. Pero el blog el primero, ¿eh? Menos mal que todos los que auguraron que era una herramienta que iba a morir se equivocaron.