Pedir un aumento: Por este camino NO


Creo que merece la pena dedicarle un capítulo a los argumentos que a pesar de ser más utilizados no son los más eficaces. No sé cómo nos las apañamos pero siempre terminamos en estos lugares comunes que en muchos casos provocan el efecto contrario al deseado.

La experiencia por sí misma no es un argumento. No, no lo es. Cuando entramos en una empresa se activa una especie de reloj de arena que en nuestro interior nos va diciendo que ya es hora de pedir un aumento, que llevas mucho tiempo cobrando lo mismo. Pero de lo que se trata es de lo que aportas en tu empresa y de cómo han crecido tus responsabilidades, no del tiempo que llevas.

Otros ganan más que yo. Cuidado con esto, porque es un factor muy importante para saber cuando debes pedir un aumento o saber en qué cantidades es prudente moverte pero en ningún caso es un argumento de cara a tu jefa. No lo es porque automáticamente pareces envidioso y encima comprometes a otro compañero. Sin duda recurrir a eso de “pepita cobra más que yo” suele ir acompañado de un “y yo trabajo igual (o mejor) que ella” la verdad es que es un argumento a evitar.

No puedo vivir con lo que gano. Quizá, en casos (que lo hay y muchos) de trabajadores que cobran un salario muy bajo y no pueden pagar el alquiler y comer, este es un argumento potente, pero no podemos olvidar que el foco de este argumento está en tu yo persona no en tu yo trabajador. por lo tanto dependes de cómo de humano sea tu jefe.

Trabajo muchas horas. Hay veces en las que el jefe es consciente de que hay proyectos puntuales que hacen que estés sobrepasado pero otras veces no. Y antes de usar este argumento ten muy en cuenta que la respiuesta puede ser que alguien hace lo mismo que tú en menos tiempo y la tortilla se dará la vuelta. Usa solo este argumento acompañado de un “no me importa trabajar más horas pero…” y solo en caso de que estés seguro de que tienes un volumen extraordinario de trabajo que solo puedes hacer tú.


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