Pedir un aumento: ¿Cuando?


Si mereces un aumento lo mereces, lo pidas cuando lo pidas. Eso es cierto pero hay que ser inteligentes porque somos humanos y tenemos estados de ánimo variables. solo podemos prestar atención y energía a ciertas cosas, necesitamos un proceso de asimilación…

Lo mejor es que diferenciemos entre tres niveles: El momento personal del decisor, el momento que viva la empresa y tu momento personal.

El momento en el que tomes a tu decisor es clave porque en función de nuestro estado de ánimo actuamos de una u otra manera. Por ejemplo, si es un momento de mucho estrés para el o ella en el que está concentradísima en terminar un informe urgente… pues no es el momento.

Ya no solo por el estado de ánimo si no porque vienes a traerle algo en qué pensar a una cabeza que ya no admite nada más porque está sobrepasada. Muchas veces es difícil conocer en qué momento está el decisor, en especial en empresas muy grandes pero has de tratar de averiguarlo. Por supuesto nunca llegarás a saber si ha dormido bien o no, ahí tienes que tener intuición y jugártela.

El momento en el que está tu empresa es sin embargo mucho más sencillo de averiguar. Si estáis en plena expansión, si se está contratando personal, si no hay ninguna tensión en el ambiente y hay mucho trabajo encima de la mesa… es el momento perfecto. Este indicador puede servirte para imaginar el primero, es decir, cuando la empresa esté viento en popa seguramente el estado de ánimo de tu jefe sea bueno.

Y en especial ten en cuenta el momento en que estés tú. ¿Cuánto tiempo llevas en la empresa? ¿Ha aumentado tu cantidad de trabajo o tu responsabilidad? ¿Hasta qué punto eres imprescindible? De nada sirve tener el viento de cara en los dos primeros puntos si en el tercero no tienes nada que hacer.

Por así decirlo, los dos primeros responden a una situación que tenéis en común todos los empleados (que acreditaría a cualquiera de tus compañeros a pedir un aumento) y es el tercero el que te diferencia a ti como individuo.

 


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