Lidiar con el fracaso: Mirar hacia delante


No solo como terapia si no también como filosofía a la hora de afrontar un fracaso, pensar en el futuro te dejará ciertos aspectos muy claros.

En primer lugar como terapia. Porque aunque sea difícil pensar en el futuro nos hará ir tomando consciencia de un par de obviedades como que el mundo no acaba ahí o como que mañana tendrás nuevos retos y nuevas situaciones a las que enfrentarte.

En segundo lugar porque mañana hagas lo que hagas, vas a volver a trabajar y que lo mejor será vigilar tus pasos. Porque pensar en el futuro nos hace ser algo más estrategas, no cegarnos con el momento de frustración y pensar que es lo que nos conviene a largo plazo.

Para mirar hacia delante lo mejor es pensar un segundo de manera restrospectiva. ¿Qué te ha llevado hasta ahí? Y como dijimos en el post anterior, este análisis ha de estar exento de fantasmas y conspiraciones. Has de ser objetivo y frío para poder localizar los motivos que han desencadenado tu fracaso. ¿Por qué es tan importante? Muy sencillo, cuanto más profundo sea este análisis más claro tendrás lo que no ha de volver a repetirse, incluso en los motivos que no dependen de ti, que si bien no podrás cambiar al menos podrás identificar y anticipar.

La frustración pasa, el enfado pasa, lo que queda es tu puesto de trabajo y tus compañeros así que actúa pensando en lo segundo y no en lo primero, eso es mirar hacia delante.

Además intenta sacar provecho en un futuro de ese fracaso ¿Cómo? Si ha sido una decisión discutida el responsable intentará compensarte, no es que te deba nada pero si pensará que ha de complementar el vació que ha dejado ese fracaso para ti, así que aprovéchalo. Y lo mismo si es un fracaso con un cliente, lo primero que has de hacer es minimizarlo ¿Cómo? Crea un discurso convincente sobre los motivos del fracaso para que sirva de explicación tanto interna como externamente (en ocasiones serán discursos distintos pero no han de ser mentira)


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