Liderazgo emocional: Sinceridad


Hoy ponemos punto y final a nuestro repaso por lo que hemos denominado “liderazgo emocional” que no es otra cosa que la aplicación de la inteligencia emocional en favor de nuestro liderazgo.

Hemos repasado varios conceptos clave pero hoy vamos a hablar de dos que quizá maticen o completen significados de el resto de entradas: La transparencia y la asertividad.

Esto de la inteligencia emocional tiene mucho de control, de análisis de monitorización sobre todo. Pero no somos máquinas, nuestras emociones están ahí y nos hacemos un flaco favor negándonoslas. Por eso quiero que quede claro que en todo caso nuestro control sobre las emociones consiste en saber identificarlas y lidiar con ella, jamás con hacer como si no existiesen.

Por eso en cualquier entorno laboral es fundamental la sinceridad sobre lo que sentimos. No es una debilidad el comunicar como nos está haciendo sentir una u otra actitud. Por ello tenemos que perder el miedo a hacer que nuestros equipos de trabajo sepan que algo nos ha enfadado, nos ha entristecido o dolido. Porque la inteligencia emocional nos ayudará a generar buenas sinergias comunicativas a pesar de estas emociones negativas pero no podemos pretender que las oculte o cambie.

Poner también especial atención a ser asertivos. Es decir, a marcar los límites que no estamos dispuestos a cruzar. ¿Por qué? Pues porque está muy relacionado con la sinceridad, porque ciertas conductas pueden hacernos sentir emociones con las que no nos sentimos cómodos y ser asertivos al dejar claro el límite.

La asertividad y la sinceridad son una herramienta más del liderazgo emocional que unidos a la monitorización y el control nos ayudarán a gestionar y comunicar equipos eficazmente. 


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