Liderazgo emocional: Calma


Una discusión es como una carrera de coches en la que la velocidad aumenta más y más hasta que uno a uno todo el mundo termina saliéndose de la carretera. La inteligencia emocional es la que te hace levantar el pie del acelerador y marcar un ritmo que todos puedan seguir sin salirse.

La calma es el pedal del freno que te dará esta ventaja sobre los demás.

Mantenerla calma es el gran secreto de los líderes emocionales. Hemos hablado mucho de la importancia de la empatía, de ponerte en el lugar del otro, de entrar en sue estado e animo… ¡Pero cuidado! Habitualmente nos encontraremos en un grupo donde la discusión va elevando cada vez más el tono y cuando queramos darnos cuenta habremos entrado en el estado nervioso del grupo.

Y sin calma no hay reflexión, no hay análisis, no hay inteligencia emocional.

Aunque es el truco mil veces explicado, respirar ayuda y mucho. En situaciones tensas nos olvidamos de respirar y eso hace que nuestro pulso se acelere. Respirar hondo (no bufar amenazantemente) puede ser un buen comienzo para no perder la calma.

En cualquier caso si crees que estás enfadado o alterado de alguna manera es importante que lo identifiques y no hagas ninguna apreciación definitiva. Tómate un tiempo para pensar, date una vuelta, reflexiona sobre lo que acaba de pasar. 

Muchos de los estímulos que acaban con nuestra calma no los percibimos en el mismo momento si no que es a posteriori cuando vemos los motivos de esa voz más alta de lo debido.

Por ello y siendo consciente de que nuestra calma es un bien muy preciado, si creemos que no la estamos conservando lo mejor es que nos reservemos nuestras opiniones para cuando la hayamos recuperado.


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