Liderazgo emocional: Autoliderazgo


¿Cuantas veces has dicho o hecho cosas que sabías que no eran lo mejor ni lo más productivo? ¿Cuantas veces la ira, el resentimiento, la tristeza o la euforia se han apoderado de tus decisiones y te han llevado a actuar en contra de tu raciocinio? Por lo general las respuestas afirmativas en la media de profesionales (en especial latinos) es muy alta. ¿Por qué?

Por que el primer paso del liderazgo emocional es el autoconocimiento y el autocontrol emocional. O dicho de otra manera la capacidad de liderar tus propias emociones antes que intentar liderar las de los demás.

El día a día está repleto de problemas y trabas que pueden llegar a cabrearnos. Por ejemplo, ese cliente que no para de pedirte ciertos cambios o de tener exigencias que tú consideras fuera de toda justificación y que terminan sacándote de tus casillas, terminan capitalizando toda tu atención y ese enfado no solo domina tu día si no que solo tienes conversaciones sobre ello con el resto de tus compañeros.

Al fin y al cabo el fin último de toda inteligencia emocional es la de ser constructivos. O dicho en términos laborales, ser productivos.

Es una diferenciación muy sencilla de hacer. Si tus emociones están haciendo que te olvides de tu objetivo, no sirven, no son inteligentes. Y lo peor de todo, son altamente contagiosas y estás haciendo ineficaz a tu equipo.

Por eso has de ser autoconsciente sobre cuales son tus metas y objetivos. También has de ser objetivo contigo mismo sobre cómo te afectan tus emociones, siendo capaz de hablar de ello en voz alta. En esto del liderazgo emocional el autocontrol es la base sobre la que construir todo lo demás.


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