Liderazgo cotidiano: Valores


Para terminar nuestro repaso al auténtico liderazgo, al del día a día, al que nos atañe a todos, queremos hablar de valores. Pero para ser un auténtico líder tú no tendrás que hablar de valores, tendrás que llevarlos a la práctica.

Por lo general las personas somos muy selectivas con a quién queremos seguir. La mayoría de las veces, de hecho, nuestros referentes no son laborales si no que en el trabajo obedecemos para cumplir y admiramos a personas de otro ámbito.

¿Por qué podemos llegar a admirar a personas que nos inspiran desde el deporte o desde actividades empresariales ajenas a la nuestra? Porque admiramos sus valores por encima de todo.

Por eso nunca tenemos que menospreciar el valor de nuestros valores. A veces, por el trasiego del negocio, llegamos a tomar decisiones que no son del todo éticas o que simplemente no van con nosotros. Esto repercute en nuestro equipo, en su fidelidad, en su involucración con el proyecto y sobre todo en la imagen que lanzamos de nosotros mismos.

Tenemos que saber que una imagen fuerte pero sin valores nos llevará a tener un equipo eficaz pero que menosprecia los valores.

Pon en valor tu inquietud, tus ganas de ir siempre más allá. Si te conviertes en alguien eficaz y con valores no estás siendo un líder completo. Has de desarrollar tus ganas de aprender, de innovar, de ser curioso, estar en constante formación.

Vamos, que un líder nunca puede pasarse de moda, siempre ha de tener los ojos abiertos a las tendencias y al mercado.


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