Liderazgo cotidiano: Retos


Hay una tremenda divergencia entre lo que describiríamos como liderazgo y lo que de verdad tomamos como liderazgo en el día a día. En este sentido seguramente el afrontar y asumir retos es uno de esos atributos que a priori no entra dentro de nuestros estándares de liderazgo pero que por contra, es un factor absolutamente decisivo.

Un líder asume retos ¿Qué quiere decir esto? Pues esto significa que no es temeroso, que afronta los trabajos más difíciles y lo hace con actitud positiva.

Y estos retos son siempre asumidos desde la honestidad. Reconociendo su dificultad e incluso si se fracasa, sin culpar a nadie más que a su gestión. Sin embargo aunque su actitud sea humilde al respecto no titubea ni echa balones fuera ante los grandes problemas que puedan surgir. 

Al final en tu trabajo eliges entre adoptar esta postura o adoptar un perfil bajo y no meterte en proyectos que puedan ser potencialmente problemáticos pero en contra lo que pasará es que nadie se fijará en ti, nadie te admirará por tu valentía y nadie irá a casa contando que menudo obstáculo has conseguido sacar adelante.

Es decir, un líder no se mantiene en el lado de la mayoría.

Un líder también lo es en los retos grupales. Cuando una empresa se enfrenta a una situación desafiante el líder lo afronta desde la sinceridad y desde la comunicación constante. Involucrando a todos y no dejando que nadie dude, simplemente tiene claro lo que hay que hacer y lo que necesita de cada uno.

Es decir, un líder no se muestra perdido pero evidentemente lo ha estado. La diferencia es que ha encontrado el camino y entonces y solo entonces ha gestionado la comunicación con su equipo.


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