Liderazgo cotidiano: Inspira


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

inspirar: Infundir o hacer en el ánimo o la mente afectos, ideas, designios... La Real academia de la lengua no podía acertar más con esta definición de inspirar como introducción para nuestro post de hoy sobre el liderazgo.

El objetivo de toda inspiración es que tus compañeros sigan la dirección que llevará a vuestra organización al mejor puerto posible. Como dijimos en el anterior post para esto es clave que tengas muy claro qué quieres hacer, qué dirección quieres tomar y que sea una decisión consecuente y consensuada.

Entonces, ¿Cual es la diferencia entre dar órdenes e inspirar? Muy sencillo: Dar ejemplo.

¿Cuantas veces has visto a tu jefe hablar de que seas un compañero comunicativo, que trabajes en equipo, pero sin embargo él lo hace todo a su manera, no comparte, trabaja solo? ¿Cuantas veces te has sentido acreditado a llegar tarde o instado a llegar antes solo porque tu jefe llega antes o más tarde?

Muchos dirán que esto es solo porque como jefe tienes cierta jerarquía que hace que los mandos por debajo de ella tiendan a seguir tus pautas no por inspiración si no por miedo a ser despedido o motivación a ascender… y seguramente no les falte razón pero no es solo eso, hay más, hay un factor mucho más aspiracional.

Como parte de una empresa todos formamos parte un grupo y las personas como norma, quieren encajar en ese grupo. Si tu grupo inspira fracaso, que da igual la hora que llegar, desmotivación… si en general en tu empresa lo que se respira es “ir a ganar un sueldo y ya” por muy proactivo que seas, terminarás adaptándote a ese ritmo.

Por eso es importante inspirar crecimiento, ambición y actitud positiva, para que nuestra dirección guíe al grupo ya que tenemos que ser conscientes de que esa actitud siempre va a estar presente, solo tenemos que elegir entre dejar que se cree de manera espontánea o dibujarla nosotros mismo. Y el que la dibuja, es un líder.

 


Deja un comentario