La entrevista de trabajo perfecta


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Enfrentarse a una entrevista de trabajo es una de las situaciones laborales que más estrés nos provocan. Este estrés puede verse acentuado por una situación de desempleo o si deseas especialmente el puesto por cualquier otro motivo. Cuanto más estrés más posibilidades de equivocarnos y más necesidad de tenerlo todo bajo control. Por eso te damos algunas pistas para que tengas todas las variables bajo control:

Información: ve a la entrevista cuanto más informado mejor. Busca toda la información a tu alcance: Internet, amigos… No dejes ningún cabo suelto. La mejor manera de prepararte para una entrevista es prepararte bien y conocer en profundidad qué hace y cómo hace lo que hace esa empresa. Ya no hablamos solo de conocer todos los departamentos y líneas de producción si no conocer el puesto y nombre de tus superiores o compañeros. si puedes mostrar en la entrevista que tienes estos datos, harás ver que te has preparado, es decir, que lo deseas. No hay que olvidar que todas las empresas tienen su propia personalidad, su filosofía. Imprégnate de ella por lo que veas en su tono o en su manera de hacer las cosas ya que una filosofía de empresa transciende a todos los empleados y en gran medida tendrás que encajar con ella.

Evalúa qué quieres: Esto implica un examen de conciencia. Parece mentira pero tener las cosas claras marca la diferencia y saber qué queremos sacar en claro de esa entrevista nos ayudará mucho. ¿Por qué queremos ese puesto y no otro? ¿cuanto estamos dispuestos a cobrar? 

Llega puntual: No consiste en llegar antes de tiempo a la entrevista. Tu entrevistador tiene mucho trabajo y no es cómodo saber que has llegado media hora antes. Le metes presión innecesaria. Consiste en llegar antes de tiempo y esperar en una cafetería cercana y cuando la hora se acerque, llamar al timbre y pasar. Al fin y al cabo llegar media hora antes no es ser puntual y por descontado, llegar tarde lo peor que puedes hacer.

En la entrevista céntrate en los hechos. Tienes una trayectoria, unos resultados, estudios… cosas tangibles. Olvídate de venderte como lo haces con tu madre, tu reclutador no va a comprar tus argumentos, esas cosas se demuestran.

Pide siempre información sobre el proceso de reclutamiento: No es bueno que vayas a casa esperando una contestación inmediata si el proceso va a durar un mes porque puedes enfadarte o decepcionarte con la empresa con la que quizá termines trabajando.

Estos son solo algunos pequeños consejos, lo principal es centrarte en lo que sabes y en lo que puedes aportar tú a la empresa que quiere contratarte. ¡Mucha suerte!


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