En el trabajo: Optimizar tu tiempo


Si antes hablábamos de cómo los compañeros de trabajo suponen un activo que nos conviene controlar, hoy vemos cómo el tiempo es otro activo que más vale tener en cuenta. El tiempo es un recurso limitado que tenemos para realizar nuestro trabajo y cómo lo administremos determinará lo eficientes o no que seamos en nuestro trabajo.

Fija las fechas: Márcate fechas muy concretas. Si tienes un horizonte perfectamente definido podrás ver cómo se acerca. Esta «presión» hará que seas más productivo ya que la presión injustificada y repentina puede bloquearnos pero la certeza controlada y prevista de una fecha que conocemos con antelación hará que ajustemos nuestro rendimiento. No hay nada peor para la productividad que tener un trabajo que no sabes cuando tienes que tener terminado.

Usa rutinas: Crea rutinas en tu día a día que sirvan de «checkpoints» para que aún en momentos de tensión o crisis puedas estar tranquilo.

Prioriza: No dejes que un montón de tareas te agobien. Tener una cantidad ingente de trabajo que acometes por partes puede paralizarte. Por eso es importante que hagas una lista en la que hagas los trabajos de uno en uno.

Agrupa por temas: si tienes muchas cosas que hacer es vital que no cambies de mentalidad de manera radical Para ello lo mejor es que hagas los trabajos agrupándolos por temática para que tu mente no implosione con tantos cambios.

Delega: pero no de cualquier manera. fija objetivos y tiempos que se ajusten a la realidad y delimita perfectamente lo que tiene que hacer la persona a la que le has encargado el trabajo.


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