En el trabajo: El arte de convencer


En cualquier situación. Esta es la respuesta a cuando vas a necesitar convencer a alguien de algo en tu trabajo. Porque desde el momento en que entras, ya sea como responsable o como el último en la escala de mando, vas a tener que convencer.

Convencer de que tu idea es buena, convencer para motivar, convencer para mejorar el rendimiento, convencer para que se tenga en cuenta tu trabajo, convencer a los clientes, a los proveedores… convencer, convencer, convencer. resultar convincente es todo un arte ¿Algunos trucos?

Empieza por creértelo tú: a menos que seas un actor de primera, y seguramente no lo seas, tu capacidad de convicción resultará directamente proporcional a lo convencido que estés tú. Por eso lo mejor es que expongas tus argumentos a favor y tengas o no razón salgas convencido al cien por cien, con fé absoluta en lo que dices. aunque te ahorraría muchos disgustos asegurarte de lo que dices es cierto, pero allá cada uno…

Prepárate: Usa tu imaginación para adivinar cual va a ser la postura del cliente o compañero. si tienes la suerte de conocer su postura respecto a un tema o incluso de conocer su personalidad podrás intuir cual será su respuesta a tus argumentos. intenta visualizarla y preparar un contra argumento convincente.

Recalcula: en toda argumentación podemos recibir golpes inesperados. argumentos que no teníamos en cuenta. Por eso es importante saber dar un paso atrás y volver con más fuerza. no importa perder pegueñas batallas, lo que queremos es ganar la guerra. Usa los clásicos: «eso es verdad pero ten en cuenta que…»

Escucha, enserio.: tener tan claro lo que vas a decir y cómo vas a argumentar puede hacerte no escuchar a la otra persona y así es imposible. Si no prestas atención no vas a poder recalcular ni vas a poder adaptarte. Por eso y a pesar de la preparación de tus argumentos no seas demasiado rígido.


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