El proceso de selección: El lenguaje no verbal


Ha llegado el momento. Has mandado tu currículum y lo han seleccionado. Has ido al lugar de la entrevista y has preparado tu vestimenta acorde con la empresa que quiere seleccionarte y el puesto. Ahora te toca a ti. Y no todo depende de lo que digas si no de lo que comuniques y en esa comunicación juega un papel fundamental tu lenguaje no verbal.

Nuestra forma de movernos y gestualizar es vital para nuestro discurso. El ser humano se comunica principalmente mediante lenguaje no verbal y el poso de lo que queremos transmitir siempre es a través de nuestros gestos. Muchas veces podemos decir una cosa pero con nuestra gestualidad decir lo contrario y en ese caso siempre prevalecerá lo que dice nuestro lenguaje no verbal. Por eso queremos darte algunas pautas para que controles estos aspectos:

Practica: Lo primero que tienes que saber sobre el lenguaje no verbal es que se aprende mediante la costumbre. Igual que el vestuario o el currículum puedes prepararlo con atención y detenimiento, tu lenguaje no verbal será algo improvisado que funciona mediante automatísmos. Para adquirir estos automatismos es fundamental que interiorices algunas pautas básicas y las pongas en práctica en tu día a día.

Confianza, no tensión. Llénate de confianza para la entrevista, convéncete a ti mismo de que puedes y vas a hacerlo. Esto hará que estreches la mano con más decisión, que cruces la puerta con paso más firme… Intenta que esta decisión no se convierta en tensión. Tu rostro no debe estar tenso, ni el ceño fruncido ni los labios apretados, este estrés terminará siendo transmitido a nuestro entrevistador.

Procura que esta confianza no denote posturas forzadas o chulescas. No tenemos que actuar, no tenemos que adoptar poses que evidentemente no van con nuestra forma de ser.

Ten en cuenta la ley del espejo. Toda nuestra gestualidad tiende a reflejarse en la otra persona. Si adoptamos una postura defensiva, si nos cruzamos de brazos, si nos echamos hacia atrás, la otra persona tenderá a hacer lo mismo. Por eso debemos mostrarnos abiertos, para que nuestro entrevistador confíe en nosotros. Mostrar siempre las manos es un buen hábito, incluso si procede, mostrar las palmas de las manos.

Mantén siempre el contacto visual. Sin ser intrusivo ni entrecerrar los ojos, con una mirada natural pero siempre atenta. De la misma manera intenta no inclinar la cabeza hacia tu interlocutor, no invadas su espacio. Manténte en tu lugar pero siempre mostrando interés, escuchando atentamente y reaccionando a sus gestos.

 

 

 


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