El éxito es… recompensar


 

Una justa recompensa. Nunca dos palabras han casado tan bien en la gestión del éxito empresarial como estas dos. Y es que, cuando encabezamos un proyecto, tendemos a ser demasiado individualistas en el éxito y demasiado generosos en la derrota.

Lo primero que tenemos que tener en cuenta a la hora de mantener nuestro proyecto a flote es que o las personas que trabajan en él se siente parte del proyecto o estás perdido.

Por eso tienes que saber recompensar a tus trabajadores. Saber ser justo cuando la situación lo demanda no es tan facil como parece. Ya que tanto a nivel de reconocimiento laboral como a nivel económico muchas veces perdemos de vista la visión de conjunto.

A nivel económico. Es el incentivo más evidente. Algunas empresas optan incluir estos incentivos a nivel contractual, esta opción tiene la ventaja de que normalizas los incentivos y dejas tu criterio al margen. Al dar la sensación de «ecuanimidad» estás consiguiendo que tanto como cuando se consiguen como cuando no, los trabajadores no te culpen ya que «las cosas son así»

Si no quieres incluir este tipo de cláusulas tendrás que tener en cuenta que si se gana un proyecto o tus trabajadores tienen labores comerciales, es muy común otorgar una parte del beneficio. Aunque no siempre tienen que ser «primas» a veces un aumento de sueldo, unas vacaciones u otro tipo de obsequio son suficientes para demostrar que tienes sus éxitos en cuenta.

A nivel laboral. En este caso existe un freno muy común: el miedo. el miedo a ver escalar a nuestros trabajadores, darles más responsabilidad, elogiarlos, otorgarles autonomía… ya que se teme que fagociten tu posición en la empresa. Este miedo nunca ha de ser un freno ya que si un empleado percibe que existe un «techo» impuesto por ti en tu organización, va a durar muy poco.


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