El curriculum perfecto: Tipos


Una vez tienes claro lo que quieres transmitir en tu currículum queda sobre todo el cómo. En esencia existen dos tipos de currículums: El cronológico y el temático. Pero es muy común que ambos se fusionen por lo que ha dado al conocido como “combinado”

El modelo cronológico es el más tradicional y seguramente el que más veces has visto. Consiste básicamente en ordenar la información según sucesos temporales.

Este modelo es el más recomendable si has tenido una vida profesional larga y en ascenso. Porque quedan más patentes tus logros y tu escalada. Sin embargo si has tenido un periodo de inactividad resultaría demasiado evidente e incluso si no tienes mucha experiencia este modelo te obliga a dejar mucho “espacio en blanco” o lo que es peor espacio que has rellenado por rellenar, sin información básica.

Con el modelo cronológico tu información quedará perfectamente definida y será muy comprensible. Por eso hace que sea el modelo más usado para ciertos perfiles pero es un modelo muy estático que ofrece poca capacidad de innovar y que deja muy patentes la falta de formación, de experiencia o de reciclaje profesional.

El modelo temático es mucho menos tradicional y te permitirá ser más rupturista. Consiste en redactar un currículum centrado en tus intereses, tus habilidades o tus conocimientos. En definitiva es un modelo en el que tú decides qué aparece y qué no y al que le das una temática a tu elección.

Es un modelo que te permitirá ser más original y no dejar patentes una posible falta de experiencia o de formación. Será un documento mucho más emocional y adaptable a lad nuevas tecnologías. Sin embargo no te permite definir en profundidad experiencias anteriores ni facilita que de un vistazo el seleccionador tenga tus datos objetivos en la cabeza.

Por eso muchas personas por un modelo combinado. Un modelo así permite llegar a trabajos donde quieren ver “tu información de un vistazo” pero también aportar una temáticas y una especialización.


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