El currículum perfecto: La experiencia


Es la sal y la pimienta, el pilar de tu currículum. Si algún seleccionador “va al grano” al leer tu currículum, este va a ser el grano. Es decir, tu experiencia es el elemento angular sobre el que basculan los demás.

En el modelo de currículum tradicional se propone que pongas la formación en primer lugar. No lo hagas. Lo primero es la experiencia, siempre.

Esto no quiere decir que la formación no sea importante pero lo primero será la información sobre tu experiencia anterior. ¿Cómo organizarla? Aporta siempre datos de cual ha sido tu papel en esas empresas. Los reclutadores no quieren saber solo dónde has estado si no qué has hecho en cada empresa, para qué tipo de cliente has trabajado…

Organiza siempre de manera que tu experiencia más reciente aparezca la primera y tu primer trabajo aparezca en última posición. Además resalta en negrita las actividades que creas que tienen más que ver con el perfil que está buscando el seleccionador.

Algo muy positivo es incluir datos. Esto ayuda a paliar la posible sensación del “todo vale” a la hora de hablar de tu experiencia. Por eso aportar datos ayuda a comprender al seleccionador qué has hecho. Cuantos proyectos has realizado, cuanto has hecho aumentar las ventas, cuanto ha mejorado la producción… cualquier dato que pueda apoyar tu trabajo en las experiencias laborales anteriores.

Muchos expertos también recomiendan incluir porcentajes, por ejemplo en tu nivel de inglés o en tu conocimiento de photoshop o de excell. Esta tendencia responde a la sobreinformación a la que están sometidos los seleccionadores y que hace que de un vistazo pueden ver qué destaca de nuestro currículum con respecto al resto.


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