El arte de presentar: No actúes


Hoy ponemos punto final a nuestro extenso repaso por los puntos claves para realizar una gran presentación. Y para terminar queremos poner el énfasis en un aspecto actitudinal más que formativo como lo es la personalidad que transmites en tu presentación.

A veces tanta clave y consejo para presentar bien nos hace retorcer nuestra forma de ser, formando un personaje con el que no nos sentimos del todo cómodos.

Por eso, aunque creas que lo más recomendable es ser gracioso o parecer muy estricto para evitar preguntas… No, lo más recomendables es que construyas una presentación que se adapte a ti y no al revés.

Cuando comunicamos algo estamos, como hemos dicho desde el principio, vendiendo un concepto. Pero ese concepto tiene un medio de comunicación: nosotros. Y la audiencia no va a diferenciar bien entre el contenido y el continente, eso ya os lo adelanto. 

Por eso es tan importante que seamos nosotros mismos quienes construyamos nuestra propia presentación. Leer la presentación que ha compuesto otra persona nos va a resultar siempre como llevar un traje que no está hecho a nuestra medida. 

Incluso si nos la preparamos con antelación y realizamos pequeños cambios. Nunca nos sentiremos más cómodos que con un contenido que hemos escrito “ad hoc” para nosotros, que tiene un ritmo con el que nos sentimos cómodos, que incluye palabras y conceptos que dominamos, que tiene imágenes y un estilo que creemos que es acorde con el nuestro…

En definitiva, sigue todos los consejos posibles para realizar una buena presentación pero ante todo, cuando la hayas terminado, tienes que sentir que te sientes cómodo con ella puesta.


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