El arte de presentar: Conócete


Cuando estamos presentando en ocasiones los nervios hacen que no seamos del todo nosotros mismo, o que no tengamos una imagen fiel y real y cómo lo estamos haciendo.

Hay personas que tienen una imagen más real de si mismos que otras. algunas creen que lo han hecho mucho peor de lo que realmente lo han hecho y otras creen que lo han hecho mejor ¿Por qué pasa esto? Porque no se conocen lo suficiente a la hora de presente. ¿Cómo podemos llegar a tener una imagen objetiva de qué tal lo hacemos y en consecuencia, de qué podemos mejorar?

Podemos practicar. Practicar con alguien que nos de su visión o incluso practicar el discurso mil veces, cualquier discurso. No se trata de perfeccionar un discurso concreto si no de limar tus pequeños defectos: te mueves mucho, te mueves poco, miras todo el rato a la izquierda… esas pequeñas manías con las que nuestro cuerpo sobrelleva la tensión.

Otra manera de conocer tus defectos es tener experiencias anteriores en las que has buscado feedback o te han grabado. La experiencia es un grado, pero si de una experiencia sacas aprendizajes, son dos grados. Cuando hagas una presentación intenta ver las reacciones de la gente, quizá ese chiste que consideras que relaja no lo hace tanto.

Conocerte no supone solo ser consciente y mejorar tus defectos. También es explotar tus puntos fuertes. Si eres locuaz o te ganas al público con la naturalidad… varía tu forma de exponer para sacar el máximo partido a estas cualidades. Una vez más para conocerlas has de haber monitorizado de manera objetiva cómo lo haces.

En cualquier caso no hagas cambios drásticos en tu forma de presentar solo por tu propia opinión. Grábate, pide opinión, fíjate en las reacciones… Conócete a ti mismo a la hora de presentar no desde tu punto de vista si no desde el de los demás. 

 


Deja un comentario