¿Debería cambiar de trabajo?


Cambiar de trabajo por decisión propia es siempre un paso muy complicado de dar. En primer lugar porque supone salir de nuestra zona de confort, y eso siempre es muy complicado. Pero en este aspecto siempre tenemos que estar alerta, analizar nuestra situación y poner constantemente en duda si estamos en el mejor lugar posible. Para eso te vamos a dar algunas pautas que te ayudarán a decidir si ese momento ha llegado.

Crees que no cobras lo que deberías: Ya sea en relación a tus compañeros o en relación a otros profesionales del sector. No nos pongamos demasiado poéticos, aunque nos encante nuestro trabajo todos trabajamos para ganar dinero. Y tener la sensación de que se está siendo injusto con nosotros en materia económica es una sensación que desgasta poco a poco y que termina siendo un lastre muy importante para nuestra motivación e implicación.

Te aburres: La línea entre hacer algo con comodidad y sin esfuerzo y aburrirse soberanamente es muy fina. Al principio un trabajo o un puesto nuevo suponen ciertos retos que nos motivan. Con el paso del tiempo lo vamos haciendo más y más fácilmente hasta que un día nos aburrimos. Aburrirse hace que nuestra concentración decaiga y que el estímulo que nos produce ir a trabajar sea mínimo (sustentado únicamente por el dinero)

La relación con tus compañeros es tensa: Con esto no hablamos de una relación puramente conflictiva con discusiones. Es, en muchos casos, una relación fría o «netamente profesional» una relación distante, con silencios incómodos, que ha ido alejándose con el paso del tiempo.

Tu vida ha cambiado: Este es, sin duda, el indicador más fiable. Nuestra vida profesional es en última instancia un reflejo de lo que vivimos en nuestra vida profesional. Incluso si nos esforzamos por aislar nuestro trabajo de nuestra vida personal no vamos a conseguir que nuestro humor o estado de ánimo cambie. En muchos casos serán familiares o amigos los que nos llamarán la atención sobre este asunto y si al final decidimos cambiar de trabajo, esta va a ser la primera y más notable mejora que percibamos.

En definitiva saber cuando cambiar de trabajo tiene algo de auto conocimiento. Una vigilancia constante de cómo nos sentimos y qué nos aporta (o nos quita) nuestro trabajo. Quizá si cumples dos o tres puntos de estos indicadores sea el momento de buscar una mejor opción para ti.

Además, verás como tu productividad y con ello tu autoestima mejoran en tiempo récord cuando vuelvas a encontrar un trabajo dónde te sientas realizado a todos los niveles.


Deja un comentario