Crear una startup: Ser un experto


Uno de los principales motivos de fracaso, aunque suene ridículo, de las startups, es que las personas encargadas de lanzarla no tenían conocimiento suficiente sobre el negocio en el que se metían.

El mundo startup conlleva mucho entusiasmo y este entusiasmo unido a la psicosis general por emprender hace que muchas personas se lancen a montar su propia empresa. En ocasiones la idea es innovadora, en otras no, pero siempre hay que repetirse la misma pregunta: ¿Qué puedo aportar yo a este negocio que no pueda otra persona?

Si repasamos la trayectoria de varias de las últimas startups que han tenido éxito, tenían una cosa en común: fueron impulsadas por personas que sabían lo que hacían. O personas expertas en management que supieron contar con personal experto o profesionales que tras una actividad profesional, decidieron aportar su visión del negocio al mercado.

Esto pasa especialmente por las personas jóvenes que han crecido idolatrando el ideal del emprendedor con éxito. El problema es que muchos de estos jóvenes creen que solo necesitan su talento y entusiasmo para triunfar pero en realidad no consiste en eso. En ocasiones una persona joven y con poca experiencia que tiene un perfil técnico puede desarrollar por si mismo un invento que revolucione el mercado y sobre el sustentar su negocio, está claro.

Pero eso solo pasa en el menos de los casos, la mayor parte de startups no han inventado nada. Son webs para compartir viajes por europa cuando la persona que lo lleva no tiene experiencia en organizar viajes (vuelos, hoteles, amadeus…) ni tampoco experiencia en montar webs. Entonces ¿Qué aportas?

Muchas de las de personas que han triunfado en los negocios, son profesionales que en el transcurso de su vida profesional aprendieron del sector en el que operaban y vieron una oportunidad.


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