Controlar tus emociones: La ira


Son nuestras emociones lo que nos hace humanos pero… ¿Son nuestras emociones lo que nos hace profesionales? Evidentemente ni podemos, ni debemos, desprendernos de nuestras emociones en el trabajo. Pero sí debemos ser conscientes de ellas y cómo influyen en todo lo que hacemos. Por eso te damos algunas pautas sobre cómo pueden influir ciertas emociones en tus decisiones, para que estés alerta y aprendas a controlarlo.

La ira. Depende de tu ambiente de trabajo el enfadarte puede ser más o menos común pero la mayor parte de los trabajadores terminan enfadándose en algún momento. Por eso la ira va en primer lugar, porque es la emoción más «explosiva» la que puede hacerte ser más irreflexivo, en definitiva,  la emoción que puede llevarte acometer más errores. 

Normalmente decimos que no se deben tomar las grandes decisiones enfadado, pero la verdad es que no deberías tomar absolutamente ninguna. Enfadado a veces tomamos pequeñas decisiones, que nosotros llamamos «gestos»: contestaciones, miradas, desplantes… que no van a suponer un cambio en la estrategia a largo plazo de nuestra empresa pero que sí van a suponer un cambio en tus relaciones personales. La ira, en definitiva, afecta a tus relaciones con tus compañeros y las relaciones con tus compañeros afectan a tu propia situación laboral. Por eso tienes que recortarte constantemente cómo de importante es controlar tu ira, y en caso de no poder hacerlo, cómo reparar el daño que haya podido causar tu enfado.

¿En qué puede ayudarnos la ira? En nada, la respuesta, que es ambigua con otras emociones, es muy rotunda en caso de la ira. Incluso si piensas que puede motivarte a tomar decisiones que de otra manera no habrías tomado… estás en un error. Si hay decisiones que no estabas tomando antes es porque tu parte racional aún no se había decidido. Hay métodos para motivar la resolución racional de un conflicto que se prolonga en el tiempo pero seguro que la ira no es uno. 

Con la ira prevalecen el ego, la venganza, el resentimiento y, en definitiva, tu parte más simplista. Por eso hagas lo que hagas no lo hagas enfadado, no se puede construir ninguna buena decisión bajo los efectos de la ira porque aunque por casualidad fuese la decisión correcta, tus maneras la estropearían.

Todos nos enfadamos, tú también. Pero para alcanzar el éxito a nivel laboral controlar la ira te hará crecer y te dará una ventaja definitiva en cualquier disputa. ¿Has probado a argumentar algo con alguien que está totalmente fuera de sus casillas mientras tú permaneces sereno? Si eso no es una ventaja competitiva no sé que otra cosa puede serlo.


Deja un comentario