Controlar tus emociones: La alegría


La inteligencia emocional, esa gran desconocida. Si ayer analizábamos cómo puede afectar a nuestro clima laboral la ira, hoy vemos cómo puede hacerlo la alegría. Posiblemente tomamos las emociones como algo que está ahí y no podemos controlar, pero no solo podemos si no que debemos hacerlo.

La alegría, al contrario que la ira es un sentimiento que tiene asociados muchos significados positivos. Sin embargo, también tiene sus sombras a nivel laboral en función de cómo lo enfoques. ¿De verdad puede la alegría ser perjudicial para mi trabajo? Sí, puede, pero es alegría, empecemos por el lado bueno.

La alegría puede sacar nuestra mejor versión. En este aspecto la alegría puede venir por causas externas a nuestro trabajo (nuestra vida personal) o ser una alegría relacionada con éxitos o buenos momentos dentro del trabajo.

En caso de que llegues feliz al trabajo por causas ajenas a el tienes que encontrar la manera de que ambas situaciones coincidan. Es un riesgo muy común que una situación personal que te haga feliz quede estropeada con tu clima laboral. si sufres de esta «desconexión» emocional entre trabajo y vida personal tienes que intentar aprovechar las sinergías. El contraste entre un clima personal feliz y uno laboral que no lo es no puede durar mucho, el contraste hará que uno de los dos contamine al otro ¿Cual prefieres?

Si la alegría la sientes por motivos laborales es que algo ha salido muy bien y tienes que aprovechar ese impulso. Al contrario de la ira, la alegría no nos vuelve innecesariamente irreflexivos, tan solo optimistas. Tenemos que jugar con ese factor, saber que es posible que estemos siendo demasiado optimistas y no prometer nada (aumentos de sueldo, vacaciones…) que no vayamos a poder cumplir cuando la rutina vuelva a nuestro estado de ánimo. Sin embargo, controlando esos aspectos sí que podemos tomar decisiones estando especialmente alegres ya que el creer que todos nos va a salir bien aumenta considerablemente las probabilidades de que así sea.

La alegría es un estado que debería estar más presente en nuestro día a día de lo que está. De la misma manera que podemos respirar hondo y alejarnos de la ira o el resentimiento tenemos que aprender a respirar hondo y encontrar las razones por las que estar alegres. En definitiva la alegría aumenta nuestra creatividad, fomenta la imaginación, nos hace más proactivos y mejores comunicadores.


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