Comunicación eficaz: Interpretar


No todas nuestras creencias y valores son comunicadas de manera evidente. No todo lo que pensamos u opinamos es expuesto con claridad a nuestro interlocutor. Eso hace que en muchas ocasiones estemos obligados a decodificar o interpretar a nuestros compañeros en nuestro día a día.

Vergüenza, pudor, pereza, exceso de respeto… Los motivos que nos llevan a no ser claros son muchos pero hay más comunicación en lo que se infiere que en lo que se dice.

Hablamos de comunicación verbal y de comunicación no verbal. Ya sabemos que la mayor parte de nuestra comunicación es no verbal (hablaremos más sobre ello en profundidad en próximos post) pero también la comunicación verbal puede ser objeto de interpretación.

Por ejemplo si tu compañero dice “esto no se hace así” en lugar de “esto no me gusta así” aunque el mensaje es el mismo los matices cambian. En el primer caso podemos deducir que se refiere a que el ha aprendido que en esta compañía no se hace así y además que está muy seguro de ello, en el segundo caso aporta una visión personal que no tiene por qué ser el sentir común de la compañía y muestra una mayor posibilidad de cambiar su opinión si insistes.

De la misma manera, a nivel personal, podemos ver como con un simple: “pues este domingo me voy a quedar en casa, que ya toca” o “este domingo no he hecho nada, vamos, descansar” hacen referencia a estilos de vida diferentes aunque el hecho en sí sea el mismo (quedarse en casa un domingo) Y de estos matices tienes que inferir los valores y creencias de tu compañero para que la comunicación sea lo más eficaz posible (ya vimos en entradas anteriores la importancia de la interlocución sobre temas personales a la hora de mejorar una comunicación profesional)

De la misma manera que tienes que aprender a inferir en lo que se dice y cómo se dice porque de ahí puedes sacar mucho sobre tus compañeros en el trabajo, tienes que saber controlar lo que dices y cómo lo dices por el mismo motivo.

 


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