Formar equipos


Ser parte de un equipo es algo complejo y hemos hablado de ello en infinidad de ocasiones: Medir los egos de tus compañeros, controlar tus emociones, manejar estrategias… pues imagínate el día que te toque formar a ti tu propio equipo. Por ese grado de complejidad empezamos una serie de post que nos den ciertas claves sobre cómo responder a ese momento.

Cuando te toque formar un equipo es que ya has ascendido en la escala laboral, es que ya sabes lo que significa la gestión emocional y llevar a cabo estrategias internas.

Por eso vamos a centrarnos en las cosas para las que no estás preparado, cosas que nunca has visto desde este punto de vista porque normalmente has entrado a equipos asignados previamente y alguien te ha dado un rol, ahora eres tú el que (en el mejor de los casos) eliges el equipo y si no puedes elegirlo el que reparte los roles.

Ten en cuenta que toda esa experiencia que has acumulado llegando desde abajo es una experiencia de incalculable valor. Por eso cuando eligen a una persona con poca experiencia para dirigir un grupo siempre suele fracasar, porque nunca ha estado en el otro lado, nunca ha intentado ascender, nunca ha tenido que sufrir a compañeros que intentaban hacer menos trabajo, nunca han tenido que ver cómo el líder cometía errores o descuidaba las relaciones personales.

Es decir, aunque aún no te haya llegado el momento de formar un equipo tienes que mantener los ojos bien abiertos siempre que formes parte de uno, ese es tu único aprendizaje. Un día alguien te dirá que ahora te toca a ti y cuando ese día llegue tienes que tener varias respuestas muy firmas a la siguiente pregunta:

¿Qué haría yo mejor?

Pedir un aumento: Afrontar el resultado


Terminamos preparándonos para afrontar el sí o el no. Pedimos un aumento y nos han dicho que vale o nos han dicho que ni en broma. No se acaba ahí nuestra labor, el pedir un aumento transciende de la resolución misma y nuestra situación laboral continúa más allá de ese momento.

Creo, que por lo general, no nos preparamos para una cosa ni para la otra.

Si nos dicen que sí lo mejor es que no alargues mucho la situación. Es decir, cuando nos dicen que sí se nos pone cara de tontos y solemos irnos por las ramas o sentirnos algo incómodos. Tampoco es que esto sea muy peligroso, normalmente no dirás nada que estropeé el momento ni ponga en entredicho tu futuro en la empresa cuando te acaban de subir el sueldo.

En estos casos simplemente agradece la confianza y haz notar tus ganas de volver al trabajo y tu ilusión por continuar con lo que estabas. Muéstrate complacido por ser recompensado con algo que mereces y sé cordial, nada más.

En caso de que nos digan que no es más complejo porque automáticamente podemos optar por mostrarnos desvalidos o agresivos.

Desvalidos es siempre mala opción ya que si nos acaban de decir que no ¿Para qué queremos dar pena? No vamos a crear más que cierta incomodidad con nuestro responsable que no se va a sentir a gusto en su día a día trabajando con alguien al que ha hecho tanto daño.

Pero agresividad es aún peor ya que olvidaremos ser educados, agradecer su tiempo… no tenemos que comportarnos como si nos hayan quitado algo que es nuestro (aunque en parte pueda ser así en tu opinión) si no que tenemos que mostrarnos amables y cordiales. Eso sí, vamos a dejar claro a nuestro responsable que esperábamos conseguir el aumento y vamos a poner el foco en los motivos que nos ha puesto para no dárnoslo (estemos o no de acuerdo) y a decirle que trabajaremos para mejorarlos.

Pedir un aumento: Por este camino NO


Creo que merece la pena dedicarle un capítulo a los argumentos que a pesar de ser más utilizados no son los más eficaces. No sé cómo nos las apañamos pero siempre terminamos en estos lugares comunes que en muchos casos provocan el efecto contrario al deseado.

La experiencia por sí misma no es un argumento. No, no lo es. Cuando entramos en una empresa se activa una especie de reloj de arena que en nuestro interior nos va diciendo que ya es hora de pedir un aumento, que llevas mucho tiempo cobrando lo mismo. Pero de lo que se trata es de lo que aportas en tu empresa y de cómo han crecido tus responsabilidades, no del tiempo que llevas.

Otros ganan más que yo. Cuidado con esto, porque es un factor muy importante para saber cuando debes pedir un aumento o saber en qué cantidades es prudente moverte pero en ningún caso es un argumento de cara a tu jefa. No lo es porque automáticamente pareces envidioso y encima comprometes a otro compañero. Sin duda recurrir a eso de «pepita cobra más que yo» suele ir acompañado de un «y yo trabajo igual (o mejor) que ella» la verdad es que es un argumento a evitar.

No puedo vivir con lo que gano. Quizá, en casos (que lo hay y muchos) de trabajadores que cobran un salario muy bajo y no pueden pagar el alquiler y comer, este es un argumento potente, pero no podemos olvidar que el foco de este argumento está en tu yo persona no en tu yo trabajador. por lo tanto dependes de cómo de humano sea tu jefe.

Trabajo muchas horas. Hay veces en las que el jefe es consciente de que hay proyectos puntuales que hacen que estés sobrepasado pero otras veces no. Y antes de usar este argumento ten muy en cuenta que la respiuesta puede ser que alguien hace lo mismo que tú en menos tiempo y la tortilla se dará la vuelta. Usa solo este argumento acompañado de un «no me importa trabajar más horas pero…» y solo en caso de que estés seguro de que tienes un volumen extraordinario de trabajo que solo puedes hacer tú.